Esteban Hernández

Cómic · Ilustración · Etcétera

Adorables Criaturas

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Novela gráfica · Color · Cartoné · 29 x 22 cm · 136 páginas · Edita NORMA

UNA MIRADA “MONSTRUOSA” Y DIVERTIDA A LA CRIANZA

Imagina un mundo donde los bebés se transforman en monstruos durante la noche. Seres que aúllan, berrean, gritan, patalean y vomitan por todas partes. Bueno… quizá no sea tan difícil de imaginar. Añade entonces montañas de pelo, escamas, zarpas, lenguas bífidas, dientes afilados, ojos rojos como el infierno y empieza a temblar mientras acompañas a Sara y Daniel en la apasionante aventura de criar a una adorable criatura.

Junto a Damián Campanario  (Marcados, Gen Pet, Perdidos en el futuro, etc) he hecho este nuevo libro especialmente dedicado a padres primerizos, o con ganas de serlo, y a todas aquellas personas que fueron pequeños monstruos.

Usted #14

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Fanzine y novela gráfica · Blanco y negro · Rústica con solapas · 132 paginas · 20x15cm.

Hernán Esteve en USTED #14. En este nuevo número del fanzine está incluida la novela gráfica Hernán Esteve. 

Hernán es un niño más. Preadolescente en su pequeña ciudad, despierta a lo sexual confuso y especialmente torpe. La frustración de su permanente deseo desmedido, aderezado de crecientes problemas familiares, desembocará en un pequeño brote psicótico. Tras algunos años solitarios en consecuencia, un espontáneo amigo adulto tejerá una red de regalos a su alrededor para terminar pidiéndole sexo. Años después Hernán expresará a quien en la universidad es su pareja qué siente por ella con un ejemplar del sexto número del fanzine ‘Usted’, donde Esteban Hernández, el autor de también este nuevo número, dibujó en un cómic sus sentimientos. Hernán, tomando un café con Esteban, trascenderá su historial llevando a cabo junto al autor un sencillo plan perfecto.

Lo último sin principio

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Tanto que ofrecí y qué pocos vienen a velarme. Hoy cadáveres, los que otrora hubieran venido, que mi chica ha tenido que saludar contra natura. Hombres y mujeres a los que he amado en admiración que, me decía un lúcido antes de ayer, no estaban allí. Nunca. Desde el principio, tan ausentes. Epatados pero sólo interesados. Soy yo, sin mi, lo que ofrecí. Soy el gran pez dorado de David Lynch regalándose sin cuidado, mal vendido, que con los años solamente ha hecho el tonto, el perfecto imbécil, a cambio del abrazo leal que no llegó. Y aún así me desasí de mí, pronto, otra vez, de lo sapiencial, del árbol prieto, reventón, de mi alma, aunque mi mala memoria solo recordara dolores. Sacrificios exhibicionistas, los míos. Un volver a vaciarse pese a tanta estafa a cambio. Y así, yo hoy: la breve estirpe del rencoroso y ningún zasca a tiempo, nunca, al rescate de mí mismo, siempre tan escombrado. Tan prohibido el recuerdo en el hogar, también, semanalmente, y la herida tan abierta en consecuencia. ¡Mírame, mírame, mírame! Y tan mal lo hiciste, amija, y desde tal mascara después, la del protocolo, que me siento tontísimo todavía, ya lo dije, por estafado. Estofado de estafas. Menú que trasciendo, lo intento, como aconsejé al primero que me timó, que ya pagó con terribles vueltas de campana y que en paz descanse, digo, le dije y me digo: “La hiel a cucharaditas, porque si te la tomas de golpe, vomitas y tienes que empezar de nuevo”. Pero ¿y verle la cara a fulano o a mengano otra vez? Menudo lingotazo. La mía, la propia, la aguanto frente al espejo, porque ama. Pero ¿cómo perdonar a quien fingió?, ¿cuándo, por fin? ¡En compasión!, ¡sí! En la pasión que nos reúne.  En eso que tiene mil nombres y ninguno, que sé bien que nos funda, que somos, sin ti y sin mí, que a Ello también sostiene. Lo último sin principio. Sin reificar ni conceptuar. Eso que, precisamente, te imantó de mí cuando lo obligaba a asomar. Eso que en verdad no sabes qué es aunque a ojos de quienes, de momento, no te cansas de estafar, pareces ser. La mentira está en los cambios, en qué conservamos cuando todo nos va más o menos bien. Pero en el pecado va la penitencia, y en filosofía científica, todo nos será dado para el perdón de los pecados.  Abajo, al final, o por lo menos hoy escribiendo esto, aunque yo sea un cobarde y haya sido un cretino, amo. Desasido, amo. No soy otro jardín más espontáneo.

ERROL N. SMOKE

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Hace pocos meses monté junto a mi amigo y guionista francés Moutch un proyecto titulado ERROL N. SMOKE. Me hubiera gustado mucho firmar un contrato editorial con este personaje, pero una vez más no ha habido suerte. El plan era hacer un tebeo en la cuerda de aquellas increíbles películas de mi infancia, de parejas imposibles, como Arma Letal. Pero lo normal es que los proyectos sean rechazados. Y hasta que no abandones todo sentido común, toda estrategia comercial, sólo cuando empiezas a creer que el problema es tuyo, de tu dibujo, de cómo coloreas, etc, sólo cuando dudas de tu identidad de dibujante, ahí viene alguien que no sabe nada de la cantidad de novilleros que te han mareado y estocado y te dice «No desfallezcas. No eres tú. Objetivamente lo que haces esta muy arriba. No desistas. Mantén el pulso. No esprintes nunca más. Sigue porque llegará». Y como en verdad has muerto a la identidad, la propia, que cree que se merece un hueco, esto cae adentro sin siquiera rozar red: Hay cierta indiferencia, una energía así, que no se parece a nada, que es sosiego, que es Autoestima. Os enseño del tirón aquí todas las páginas del proyecto.

¡ÑG!

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LA PIEZA:

LA LETRA:

Esta vez no hay letra. Un amigo capaz, iniciado y peregrino a mi lado compartió discreto un modo de expresión elocuente por sí mismo. La jugada es hablar sin articular palabra ni sentido. Un acto liberado de uso. Un hablar a lo que salga. Hacer que ese soltar sea canal. Se trata de una verborrea irreflexiva hecha en un idiolecto ficticio. Su efecto es liberador e inofensivo. Ayuda. Despresuriza. 

En esta pieza de Moneda mezclé lo ya de por sí recóndito al gusto general que es mi música con esas locuciones. Caballo ganador. A mi me llega cierta oscuridad africana. Un conjuro y una anécdota a la vez. Una expresión, un licor, libre y ridículo.

¡Moneda! · Mi propio folclore

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Hace un poco más de un mes Cintas Nomadas editó una casete de ¡Moneda!, mi proyecto de monobanda diletante. Son ocho canciones y estoy contento.


El sello dice:

«Moneda» es el proyecto personal del reconocido dibujante valenciano»Esteban Hernández» (también en «Pistacho»). En estos temas encontrarás NoWave del más crudo, experimental y auténtico. Pertrechado con una guitarra, un micrófono, un teclado midi y la batería eléctrica con la que practica, Esteban construye las canciones desde el más puro instinto. Ritmos totalmente libres, riffs hipnóticos y muchas veces inquietantes y unas letras cantadas sobre unas melodías tan imprevisibles como impactantes. Va a ser difícil que hayas escuchado algo así antes. 

Una tirada limitadísima de 20 copias fabricadas artesanalmente que viene con una chapa exclusiva diseñada por la banda.

Aquí puedes escucharla y comprarla.

Teología parda #10

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¿Ultimo capítulo del autogol? Feliz, sí, de que este proyecto no se acabe en estos diez clips. Sé que no están huecos. En éste capítulo desparramo sobre humildad, que en combo es también humillación y también (lo) humano. Me llamo Esteban Hernández y esto es Teología Parda.

El pan que no te comes

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La autoedición está muerta y enterrada. Llevo diciéndolo lustros. Hace mucho tiempo lo expresé, en un blog con veleidades culturales, pero el responsable censuró el titular. Desde mi aquí, si sigo haciendo así o asá es por vocación y porque sí. Esta cosa politizada de los fanzines es una putísima broma gorda cuando hoy vas de feria en feria y ves pliegos de 8 caras y actitudes de supremacía moral o de verdadera pero muy confusa candidez de estudiante de ilustración. Hago por hacer, qué sabré yo. A pura insolvencia ocupándome de cualquier otra cosa. Confieso, querido testigo, que acumulo mucha frustración y en donde no encajo, o cuando habitualmente por gnóstico más pronto que tarde no se cuenta conmigo, de aquellos allás tan sufridos, digo, suelo desaparecer a propósito para arrastrar bilis durante años haciendo además verdaderos esfuerzos para no hablar mierda. Y dibujo. Hago. Aún así, hay quienes tienen -¡tenéis!- interés. Merci beaucoup. Y es que he sacado el sexto número de mi fanzine MISTER. Es una recopilación unipersonal de dibujos del natural y prosa poética. Otra más. La sexta entrega. Hasta hace no mucho llevaba la tira sin dibujar del natural, y sin escribir, y me estaba pochando. Entre tanto, además, escuché discutir en la radio qué ordenaba el principio suicida de los poetas, de los escritores, y se hablaba de determinismo, de psiquiatrías, de ego, pero nadie decía palabra acerca de la precariedad del artista. Y joder, el artista. He visto demasiadas performances tras la que sólo se escondía la, otra vez, supremacía moral. Ay, el artista. Ay, la muerte. Ay, la locura. Pero, PERO, luego está la mística, el campo unificado: el “muero porque no muero” que anhelaba una perfecta. ¡Claro! ¡Yo también quiero volver a casa! Algo de eso hay en este fanzine. Así en Luz, porque a escupir, a la calle. Contiene, en aproximaciones al sosiego, de esas verticales tan altas como muy hondas. Descansar en Paz, como cantan todas las tumbas en coro. Sincero afecto silente. El árbol no está hueco y algunos textos de este Mister están, señalan, coinciden, son. Tiene 44 páginas, los dibujos están muy bien, es de tapa blanda, mide 19 x 13,5 cm y lo puedes comprar aquí, aquí, y pronto aquí, por solo 4 euros. Lo voy a repetir: 4 euros. Estas pagando casi lo mismo por la última cerveza que te bebes sin ganas algunos sábados.