Guerra Fría

Primer mundo: Bloque occidental liderado por Estados Unidos y aliados.
Segundo mundo: Bloque oriental liderado por la Unión Soviética y China (independiente), y sus aliados.
Tercer mundo: países no alineados o neutrales.
12 de marzo de 1947-26 de diciembre de 1991
(44 años y 9 meses)
El término Guerra Fría hace referencia a un periodo histórico desarrollado en el siglo XX d. C., entre los años 1945 y 1991,[1] caracterizado por la búsqueda de dominio e influencia entre el bloque occidental (capitalista, liderado por Estados Unidos) y el bloque oriental (comunista, liderado por la Unión Soviética).[2] Se trató de un enfrentamiento en diversos órdenes como el político, económico, social, ideológico, militar y propagandístico que se desarrolló globalmente después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
En una primera fase Estados Unidos, temiendo la expansión del comunismo en Europa, creó en 1949 la Organización del Tratado del Atlántico Norte con el objetivo de contrarrestar la influencia soviética y garantizar la seguridad de los países miembros.[3] En respuesta la Unión Soviética estableció en 1955 el Pacto de Varsovia para fortalecer la cooperación entre los países de la órbita comunista.[4]Ello no impidió que la Guerra Fría se desarrollara también en América, Oriente Próximo, Asia y los estados recién descolonizados de África. Entre las crisis más destacadas de esta primera etapa figuran la guerra de Indochina (1946-1954),[5]el bloqueo de Berlín (1948-1949),[6] la segunda fase de la guerra civil China (1946-1949),[7]la emergencia Malaya (1948-1960),[8] la guerra de Corea (1950-1953),[9] la crisis de Suez (1956),[10] la revolución húngara (1956),[11] la crisis de Berlín (1961),[12]la crisis de los misiles de Cuba (1962),[13]la Primavera de Praga (1968) y[14]la guerra de Vietnam (1955-1975).[15]
Una segunda etapa se desarrolló entre 1969 y 1979 con el periodo de distensión (o détente)[16] cuando surgió un movimiento internacional por la paz que se manifestó contra las pruebas de armas nucleares, abogaba por el desarme nuclear y generó grandes protestas contra la guerra. Tras la crisis de los misiles cubanos se produjo en la esfera comunista la ruptura sino-soviética.[17] En su contraparte Francia, aliado de Estados Unidos, comenzó a exigir una mayor autonomía de acción llegando a abandonar la estructura militar de la OTAN.[18][19] Estos factores impulsaron en ambos bloques el inicio de conversaciones estratégicas para la limitación de armamento, el impulso de la paz y de la seguridad. Ello no impidió que Estados Unidos implementara la doctrina de la seguridad nacional, para prevenir «la expansión del comunismo»,[20] promoviendo y apoyando en América Latina a través del Plan Cóndor (1975-década de 1990) la instalación de dictaduras militares que reprimieran mediante el terrorismo de Estado los movimientos políticos, sociales, sindicales y estudiantiles de sus habitantes.[21]Esta fase de distensión finalizó con la guerra de Afganistán (1978-1992) en la que se involucró la Unión Soviética en la defensa del gobierno comunista afgano.[22]
La última etapa de la Guerra Fría se desarrolló en la década 1980 con el aumentó las presiones diplomáticas, militares y económicas hacia la Unión Soviética en un momento en que esta ya sufría un estancamiento económico.[23] El nuevo líder soviético Mijaíl Gorbachov introdujo las reformas conocidas como Glásnost (1985)[24] y Perestroika (1987)[25] y puso fin a la participación soviética en Afganistán (1989).[26] Las presiones por la soberanía nacional se fortalecieron en los países de Europa del Este y Gorbachov se negó a apoyar militarmente a los gobiernos por más tiempo en la llamada doctrina Sinatra.[27] En 1989 se produjo una ola de revoluciones que (a excepción de Rumanía)[28] derrocó pacíficamente los gobiernos comunistas de Europa Central y Oriental.
El 3 de diciembre de 1989, mediante una declaración conjunta por parte de George Bush y Mijaíl Gorbachov en la Cumbre de Malta, se puso fin de manera oficial a la Guerra Fría.[29] Poco tiempo después el Partido Comunista de la Unión Soviética fue prohibido tras un intento fallido de golpe de Estado en agosto de 1991 contra el gobierno anticomunista de Borís Yeltsin en la RSFS de Rusia.[30] Esto a su vez condujo a la disolución formal de la URSS en diciembre del mismo año,[31] la declaración de independencia de sus repúblicas constituyentes y el colapso de los gobiernos comunistas en gran parte de África y Asia.[32]
Origen del término
[editar código · editar]A fines de la Segunda Guerra Mundial el escritor inglés George Orwell usó «guerra fría» como un término general en su ensayo You and the Atomic Bomb (en español, «Tú y la bomba atómica»), publicado el 19 de octubre de 1945 en el periódico británico Tribune.[33] En un mundo amenazado por la guerra nuclear, Orwell se refirió a las predicciones del filósofo estadounidense James Burnham de un mundo polarizado y escribió:
Sin embargo, mirando al mundo en su conjunto, desde hace ya muchas décadas la deriva no es hacia la anarquía, sino hacia el restablecimiento de la esclavitud [...] La teoría de James Burnham ha sido discutida ampliamente, pero pocos se han parado a sopesar sus implicaciones ideológicas, esto es, el tipo de visión del mundo, el tipo de creencias y la estructura social que es probable que se imponga en un Estado inconquistable y en constante situación de «guerra fría» con sus vecinos.[34]
El mismo Orwell escribió en el periódico The Observer del 10 de marzo de 1946 que «después de la conferencia de Moscú en diciembre pasado, Rusia comenzó a hacer una guerra fría contra Reino Unido y el Imperio británico».[35]
El primer uso del término para describir específicamente la confrontación geopolítica entre la Unión Soviética y los Estados Unidos de posguerra fue en un discurso de Bernard Baruch, un financiero e influyente asesor presidencial estadounidense, el 16 de abril de 1947. En el discurso Baruch dijo: «no nos engañemos: estamos inmersos en una guerra fría».[36]
El término fue popularizado por el columnista estadounidense Walter Lippmann en su libro The Cold War.[37] Cuando se le preguntó en 1947 sobre la fuente de la expresión Lippmann lo remontó a la guerre froide, un término francés de la década de 1930.[38]
Antecedentes
[editar código · editar]Origen de la Guerra Fría
[editar código · editar]Aunque entre los historiadores está ampliamente aceptado que la Guerra Fría se circunscribe al periodo entre los años 1945 y 1991 existe un cierto desacuerdo sobre su origen exacto. La mayoría de historiadores sostienen que empezó nada más concluir la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) aunque otros afirman que su origen se remonta al final de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), en las tensiones que se produjeron entre el Imperio ruso, por un lado, y el Imperio británico y Estados Unidos, por el otro.[39] El choque ideológico entre el comunismo y el capitalismo comenzó en 1917, tras el triunfo de la Revolución rusa, de la que la Unión Soviética emergió como el primer país comunista. Este fue uno de los primeros eventos que provocó serias erosiones en las relaciones ruso-estadounidenses.[39]
Algunos eventos previos al final de la Primera Guerra Mundial avivaron las sospechas y recelos entre soviéticos y estadounidenses: la idea bolchevique en el cual el capitalismo debía ser derribado por la fuerza para ser reemplazado por un sistema comunista,[40] la retirada rusa de la Primera Guerra Mundial tras la firma del Tratado de Brest-Litovsk con el Segundo Reich, la intervención estadounidense en apoyo del Movimiento Blanco durante la guerra civil rusa o el rechazo estadounidense a reconocer diplomáticamente a la Unión Soviética hasta 1933.[41]

Además entre 1918 y 1939 se sucedieron diferentes acuerdos entre naciones que enconaron las posturas entre comunistas y capitalistas: la firma en 1936 del pacto antikomintern (entre el Imperio del Japón y la Alemania nazi)[42] y la firma en 1938 de los Acuerdos de Múnich (por parte de Reino Unido, Francia, Italia y la Alemania nazi)[43] son antecedentes de alianzas anticomunistas previas a la creación de la OTAN. Otros ejemplos incluyen la firma en 1922 del Tratado de Rapallo (entre la RSFS de Rusia y la Alemania de Weimar)[44] o el pacto de no agresión Ribbentrop-Mólotov[45] firmado en 1939 entre la Alemania nazi y la Unión Soviética.[46]
Segunda Guerra Mundial y la posguerra (1939-1947)
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Pese a la firma del pacto de no agresión Ribbentrop-Mólotov la Unión Soviética acabó combatiendo contra la Alemania nazi junto a los Aliados en el marco de la Segunda Guerra Mundial. En las últimas etapas de la guerra los soviéticos comenzaron a sospechar que británicos y estadounidenses, quienes habían optado por dejar a los primeros el grueso del esfuerzo bélico, forjarían una unión contra ellos al acabar la guerra. Por otra parte el resto de los Aliados también sospecharon que los soviéticos, una vez finalizada la guerra, tratarían de ampliar su dominio al resto de Europa.
Existió un plan, cuyo encargo fue obra de Winston Churchill y su desarrollo por las Fuerzas Armadas británicas, que recibió el nombre de Operation Unthinkable (Operación Impensable): establecía que, una vez que la guerra estuviera decidida a favor de los Aliados y antes de que los soviéticos pudieran desarrollar la bomba atómica, cinco millones de soldados aliados atacarían la Alemania soviética con la intención de empujar a los soviéticos hacia el este forzando a la firma de un tratado de paz ventajoso para los intereses occidentales.[47] Estas sospechas minaron las relaciones entre los aliados durante la fase final de la contienda.[48]
Los Aliados no estaban de acuerdo en cómo deberían dibujarse las fronteras europeas tras la guerra.[49] El modelo estadounidense de "estabilidad" se basaba en la instauración de gobiernos y mercados económicos parecidos al estadounidense (de corte capitalista) en la creencia de que los países así gobernados acudirían a organizaciones internacionales, como la recién creada Organización de las Naciones Unidas, para dirimir sus conflictos y diferencias.[50]
Sin embargo los soviéticos creían que la estabilidad debería basarse en la integridad de las propias fronteras de la Unión Soviética.[51] Este razonamiento nacía de la experiencia histórica de los rusos quienes habían sido invadidos por otras potencias occidentales durante los anteriores ciento cincuenta años.[52] El daño infligido durante la Operación Barbarroja[53] (la invasión nazi de 1941 que durante seis meses causó alrededor de veintisiete millones de muertos y una destrucción generalizada y casi total del territorio invadido)[54] conminó a los líderes soviéticos a asegurarse de que el nuevo orden europeo posibilitara la existencia a largo plazo del régimen comunista. Dicho objetivo solo podría conseguirse mediante la eliminación de cualquier gobierno hostil a lo largo de la frontera occidental de la Unión Soviética y el control directo o indirecto de los países limítrofes a esta frontera para evitar la aparición de fuerzas hostiles en estos países.[49]
Conferencias de Teherán, Yalta y Postdam
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Durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial las potencias aliadas celebraron varios encuentros diplomáticos, como la Conferencia de Teherán (1943) con asistencia de Churchill, Roosevelt y Stalin, donde decidieron la Batalla de Normandía, el futuro de Alemania y los países ocupados por Alemania y se acordaron el reparto de zonas de influencia.[55]Sin embargo durante la Conferencia de Yalta (febrero de 1945) los aliados trataron de crear un marco sobre el que trabajar en la reconstrucción de la Europa de la posguerra sin alcanzar ningún consenso.[56]
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa los soviéticos ocuparon de facto las zonas de la Europa del Este que habían defendido, mientras que las fuerzas estadounidenses y sus aliados mantenían sus contingentes en Europa Occidental. En el caso de la Alemania ocupada, se crearon las zonas de ocupación aliada en Alemania y una difusa organización cuatripartita compartida con franceses y británicos. Para el mantenimiento de la paz mundial, los aliados crearon la Organización de las Naciones Unidas, pero su capacidad de actuación estaba limitada por el Consejo de Seguridad de la ONU, en el que las potencias victoriosas se aseguraron el poder de vetar aquellas acciones contrarias a sus intereses.[57] La ONU se convirtió así durante sus primeros años en un foro donde las potencias se enzarzaban en luchas retóricas y que los soviéticos utilizaban con fines propagandísticos.[58]
En la Conferencia de Potsdam (julio de 1945) emergieron las primeras diferencias relevantes acerca de Alemania y la Europa del Este;[59] Los participantes de la conferencia no ocultaron sus antipatías y el uso de un lenguaje belicoso confirmó las intenciones mutuamente hostiles que defendían cada vez con más ahínco.[60] Durante esta conferencia el presidente de Estados Unidos Harry S. Truman informó a Iósif Stalin que disponían de una nueva arma. Stalin, que ya estaba al tanto de los avances estadounidenses en el desarrollo de la bomba atómica, expresó su deseo de que aquella nueva arma fuera usada contra Japón involucrado entonces en la Guerra del Pacífico (1937-1945).[61] Una semana después de finalizar la conferencia los Estados Unidos detonaron bombas atómicas sobre la población civil de Hiroshima (6 de agosto) y Nagasaki (9 de agosto).[62]
El Telón de Acero
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En febrero de 1946 el diplomático estadounidense George Kennan escribió desde Moscú un telegrama confidencial, conocido como Telegrama Largo, en el que se apoyaba una política de inflexibilidad con los soviéticos. Un año más tarde, en la revista de relaciones internacionales Foreign Affairs, Kennan (bajo seudónimo) amplió su contenido en un artículo formalmente titulado Las fuentes de la conducta soviética y que se convertiría en una de las teorías básicas de los estadounidenses durante el resto de la Guerra Fría.[63]
En septiembre de ese mismo año los soviéticos respondieron con otro telegrama firmado por el diplomático Nikolái Vasílievich Novikov coescrito con Viacheslav Mólotov. En este telegrama se sostenía que Estados Unidos usaba su monopolio en el mundo capitalista para desarrollar una capacidad militar que creara las condiciones para la consecución de la supremacía mundial a través de una nueva guerra.[64]
Semanas después de la recepción del «Telegrama Largo» el primer ministro británico Winston Churchill pronunció su famoso discurso sobre la Cortina de Hierro o Telón de Acero en una Universidad de Misuri.[65] El discurso trataba de promover una alianza anglo-estadounidense contra los soviéticos, a los que acusó de haber creado una «cortina de hierro» (iron curtain) desde Szczecin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático.[66]
De la teoría de la contención a la guerra de Corea (1947-1953)
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Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, hacia 1947, los consejeros del presidente estadounidense Harry S. Truman le urgieron a tomar acciones para contrarrestar la creciente influencia de la Unión Soviética. Para ello citaban los esfuerzos de Stalin para desestabilizar los Estados Unidos y azuzar las rivalidades entre los países capitalistas con el fin de provocar una nueva guerra.[67]
En Asia el ejército comunista chino, tras ocupar Manchuria durante el último mes de la Segunda Guerra Mundial, se preparaba para invadir la península de Corea más allá del paralelo 38 que marcaba la separación entre Corea del Norte y Corea del Sur.[68] Finalmente el ejército comunista de Mao Zedong, aunque fue poco receptivo a la escasa ayuda proporcionada por la Unión Soviética, consiguió derrotar al prooccidental ejército nacionalista chino (Kuomintang) apoyado por Estados Unidos.[69]
Europa
[editar código · editar]Tras la celebración de la Conferencia de Yalta, en la que las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial se repartieron áreas de influencia a la finalización del conflicto, la Unión Soviética consiguió instaurar gobiernos títere de corte comunista en diversos países de Europa Oriental como Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Rumanía o Alemania Oriental. Al estar supeditadas a las políticas trazadas por los soviéticos, no solo en los ámbitos económico o político sino también en el ámbito militar, sirvió de justificación para mantener una fuerte presencia del ejército soviético fuera de sus fronteras.[70]
En el caso de Grecia en Yalta se determinó que sería un país bajo influencia anglo-estadounidense algo que no correspondía con la correlación de fuerzas guerrilleras en el interior del frente griego: las organizaciones de izquierda y las pro-soviéticas eran más potentes, numerosas y controlaban la mayor parte del país. En febrero de 1947, dentro del contexto de la guerra civil griega (1946-1950), el gobierno británico anunció que no podía seguir financiando al régimen militar griego contra los insurgentes comunistas.[71]
El gobierno estadounidense puso en práctica por primera vez la Teoría de la Contención,[72] que tenía como objetivo frenar la expansión comunista, especialmente en Europa. Truman enmarcó esta teoría dentro de la doctrina Truman, dada a conocer a través de un discurso del presidente en el que se definía el conflicto entre capitalistas y comunistas como una lucha entre «pueblos libres» y «regímenes totalitarios».[72]