“Tengo una comparsa en la cabeza” le confió ella.
La conversación continuo, pensamiento incoherente tras pensamiento incoherente, pero su mente se detuvo en esa imagen y comenzó el desfile.
Estaba sentada en un trono, vestida de princesa y la gente le sonreÃa. Todos sonreÃan menos ella.
Fastuosos personajes carentes de emociones agitaban sus manos una y otra vez , susurrando cosas que no comprendÃa, gesticulando emociones con las que no se identificaba.
Un escenario confuso.
La conversación continuo, pensamiento incoherente tras pensamiento incoherente, pero su mente se detuvo en esa imagen y comenzó el desfile.
Estaba sentada en un trono, vestida de princesa y la gente le sonreÃa. Todos sonreÃan menos ella.
Fastuosos personajes carentes de emociones agitaban sus manos una y otra vez , susurrando cosas que no comprendÃa, gesticulando emociones con las que no se identificaba.
Un escenario confuso.
Lentamente comenzó a reconocer detalles en los desconocidos.
Una sonrisa familiar, una mirada
determinada, un aroma particular. Pudo ver como todos sus amores, pasados y presentes, estaban ahÃ… bailando para
ella. Sonriendo para ella. Riendo con ella… ¿riéndose de ella?... No importa. Ocupando
un lugar que ya no deberÃan estar ocupando… o tal vez ocupando un lugar que, ella
sabÃa, nunca iban a ocupar. De pronto reconoció la melodÃa y empezó a bailar.
Se despertó, miro la hora y volvió a cerrar los ojos.
La melodÃa era la misma,
los personajes diferentes.
Estos, ya más formales, vestÃan de negro y tomaban la mano de algunos de sus seres queridos. Bailaban con un ritmo diferente. Bailaban un vals. Sin entender, sintió la amargura y las lágrimas comenzaron a rodar.
Estos, ya más formales, vestÃan de negro y tomaban la mano de algunos de sus seres queridos. Bailaban con un ritmo diferente. Bailaban un vals. Sin entender, sintió la amargura y las lágrimas comenzaron a rodar.
Se despertó, miro la hora, se seco los ojos que ardÃan de
cansancio y los volvió a cerrar.
La música habÃa cambiado. Era más rápida. Los
protagonistas
de este baile no tenÃan rostro, pero cada uno de ellos personificaba un deseo
que solo ella podÃa reconocer.
La música se aceleraba y veÃa como el baile avanzaba, mutaba y corrÃa.
Se despertó, miro la hora y agotada por tanta interrupción, volvió
a cerrar los ojos.
La música se aceleraba y veÃa como el baile avanzaba, mutaba y corrÃa.
No habÃa música. Estaba sola sentada en el mismo trono, ya
no vestida de princesa, pero con sus pijamas.
Levanto la mirada buscando a alguien y fue ahà cuando noto que las diferentes comparsas se reflejaban en las paredes.
Trato de seguirles el ritmo a todas, pero no pudo. Se abrazo a sus rodillas y, temblando de frustración, se dejo caer hacia atrás.
Se despertó, miro la hora y con un gran pesar, se levanto de la cama.
Me equivoque, pensó, no tengo una
comparsa en mi cabeza… tengo un carnaval completo que no para de bailar y no me
deja dormir.Levanto la mirada buscando a alguien y fue ahà cuando noto que las diferentes comparsas se reflejaban en las paredes.
Trato de seguirles el ritmo a todas, pero no pudo. Se abrazo a sus rodillas y, temblando de frustración, se dejo caer hacia atrás.
Se despertó, miro la hora y con un gran pesar, se levanto de la cama.
Para quejarme de estos… ¿a quien llamo?