En Lima, esa ciudad para m铆 m铆tica que solo conozco a trav茅s
de la literatura y de Google Earth, habita Pecho Fr铆o, el treinta帽ero m谩s anodino
que te puedes echar a la cara; empleado de banca, encorbatado pobre y aburrido,
predecible y vulgar, que, de repente, por pura chiripa, de la forma m谩s insustancial,
se encuentra siendo objeto de tremenda atenci贸n medi谩tica.
La vida de Pecho Fr铆o cambia en horas, en minutos, y de una
existencia mon贸tona y tedios铆sima da el paso (o le dan el empujoncito; un poco
de todo) que lo introduce en una escalada demente que imperceptiblemente casi
lo coloca, como arrastrado por un torbellino, en la presidencia de la Rep煤blica
del Per煤.
Para este relato cuya moraleja podr铆a ser que todo el mundo
es corrompible, Bayly ha elegido un tono de farsa en el que los personajes se
llaman Pecho Fr铆o, Poto Roto, Culo Fino, Chucha Seca, Lengua Larga… No tiene nada
de correcci贸n, pues, y, s铆, en cambio, bastante de mal gusto y de farsa, de
bufonada, porque seguramente sea ese el tono m谩s adecuado y el que vaya a dar
una noticia m谩s fiel y m谩s exacta de una Lima desquiciada pero muy real:
barrios, calles, entidades, instituciones y empresas mantienen sus denominaciones,
al contrario de lo que ocurre con los personajes, que, como digo, lucen
apelativos crueles y descriptivos como Gorda Pasiva o Mama G眉evos.
El desquicie de Lima, del Per煤 entero, ya estaba presente en
la magn铆fica “La lluvia del tiempo”, escrita tambi茅n por Bayly como novela en
clave, pero con m谩s pistas, con personajes m谩s reconocibles y menos astrac谩n.
Son bastante protagonistas de “Pecho Fr铆o” los medios de
comunicaci贸n. Y Bayly sabe de lo que habla, pues ha trabajado en televisi贸n durante
d茅cadas. Los medios tienen el poder de encumbrar a un cualquiera, un don nadie,
como Pecho Fr铆o, al culmen de la notoriedad, de la popularidad. De encumbrar o
de enfangar, seg煤n se mire. Todo el mundo (en esta novela y en la realidad)
parece despreciar a los medios, su ramploner铆a, su mal gusto, su crueldad y su
descaro, todo el mundo se refiere a ellos con suficiencia, con altaner铆a, con
una pose de hartazgo, pero todo el mundo vive pendiente de lo que producen y
todo el mundo quiere subirse al carro del famoseo y participar del oropel que
lo rodea.
Lamento mi desconocimiento de la actualidad pol铆tica,
econ贸mica y social del Per煤 porque eso me priva de saber a qui茅n se refiere
Bayly con esos nombres y apellidos despellejantes. Llego a alguna conclusi贸n
que no me atrevo a compartir aqu铆 porque no estoy segura, pero alcanzo, c贸mo
no, qu茅 menos, a reconocer al propio Bayly en ese Ni帽o Terrible que aparece
hacia el final de la novela: un tipo de vuelta de absolutamente todo, que no
trabaja, que vive en la playa feliz y solo, que se la pasa fumando porros el
d铆a entero y dedicado exclusivamente a chiquilladas y travesuras que le
diviertan.
“Pecho Fr铆o” es, como digo, un relato muy destructivo que no
se apiada de nadie. As铆 como en “La lluvia del tiempo” hab铆a una ni帽a, una
menor, que encarnaba la esperanza en el futuro, la valent铆a, la sinceridad, la
fidelidad o, al menos, el respeto a la verdad por descarnada que sea, ahora, en
“Pecho Fr铆o”, donde no aparecen ni帽as ni ni帽os, todo el mundo est谩 podrido;
cada cual de lo suyo (envidia, avaricia, ansia de venganza, de poder y
notoriedad…) y algunos espec铆menes selectos, de todo.
Sin embargo, el final sabe ser tierno y se esfuerza un poquit铆n
por que nos apiademos del pobre Pecho Fr铆o, a quien, en las pen煤ltimas p谩ginas
se le pasa la vida por delante, como en diapositivas, de manera que, aunque ya
al final, in extremis y en r谩fagas fotogr谩ficas, por fin sabemos con seguridad lo
que ven铆amos sospechando desde el principio: que no es m谩s que un pobre hombre,
un pobre diablo, un cuitao, un desdichao, exactamente igual que mucha de la
gente que se nos aparece envuelta en un destelleante halo de celebridad.
Jaime Bayly:
“Pecho Fr铆o”
Alfaguara
2019