sábado, 26 de junio de 2021

Los viajes de Mr. Fox

 

Al Sr. Fox le gusta romper la rutina de vez en cuando y salir de excursión con la familia.

Un día decidieron ir al Jardín Botánico de Barcelona... 

Es un lugar muy bonito lleno de árboles, flores...

Pequeños caminos donde explorar...

Al pequeño de los Fox le interesa mucho la botánica, así que disfrutó observando y aprendiendo nombres de flores y plantas. 


A la pequeña, sin embargo, le fascina más saber de insectos y por allí andaban unos cuantos.

Había muchas plantas diferentes...

Incluso unas que parecían hadas ^_^

El pequeño de la familia se alejó un poco de los demás y descubrió un sendero que le llevó a un rincón desconocido dentro del jardín. A lo lejos se veía una pequeña casita. ¿Allí quién vivirá? 


¡Uy! ¿pero qué es esto?


También es una casita, pero diferente...


Rosas... algunas estaban ya marchitándose...


Y lavandas, las favoritas de la Sra. Fox...


Algunos rinconcitos eran muy frondosos... 

El Sr. Fox se puso muy contento al ver una casita de pájaros; él adora los pájaros.

(Verlos, no comerlos... estos zorritos son vegetarianos :P).

Llegó la hora de despedirse del lugar...

¡Adiós, Jardín Botánico!


Ha sido muy bonito venir a verte.

Y una vez en casa... 

Buenas noches, pequeña...


Buenas noches, pequeño...


Y los papás...


Todavía se quedaran despiertos, un poquito más... ;)




La Familia Fox es una familia Sylvanian; en este caso, la cajita es española y hace tiempo salieron del catálogo de los Sylvanian Families (son preciosos, no lo entiendo...). De vez en cuando van desapareciendo familias y sustituyen por otras, en ocasiones menos bonitas, a mi parecer. Quizá vuelvan... pero hay muchas más preciosas. A mí me encantan todas en general, me recuerdan a los personajes de la mítica serie de dibujos animados Aldea del Arce, la adoraba... y, a su vez, estos me recuerdan a los personajes de Beatrix Potter

Sylvanian Families Original: Familia Zorros de Epoch



¡Hasta el próximo día, amiguit@s! ¡Gracias por venir a jugar un ratito conmigo! :)


lunes, 7 de junio de 2021

¡Los Nuevos Gatitos de Sailor Moon!


Vale, Willy, me has pillado...

Nuevos... lo que se dice nuevos... no son; de hecho, tienen más años que la picor, jajaja. En mayo del 2011 hice «Mis Primeros Gatitos Sailor Moon: Luna y Artemis». Aquellos volaron de seguida, me los compró una chica de Madrid. En realidad, los había hecho para mí, pero la chica me escribió y se los vendí. (También los podéis ver en mi antigua galería de Flickr).

Un mes después, en junio, los volví a hacer, pero esta vez con los colores del cómic (manga). Pues los anteriores habían sido con los colores de la serie de dibujos (anime). Y esta vez añadí un tercero: Diana. La gatita Diana es hija de Luna y Artemis.

Broche Gata Luna:



El imperdible, tanto en los primeros que cosí como en estos, lo camuflé con un corazón del mismo color de los ojos.


Broche Gato Artemis:


(Os pido disculpas por la mala calidad de las fotografías, pero es que tienen muchos años...). 


Broche Gata Diana:


Diana es la hija de Artemis y Luna. Al igual que los otros, respeta totalmente los colores del manga.


Broches Gatos Sailor Moon:


Subí las fotos a mi tienda en Etsy, que abrí por aquel entonces (aún la tengo, pero está fuera de servicio desde hace bastante tiempo).


Un día me contactó una chica australiana que quería el broche de Luna y se lo vendí. Casi un mes más tarde, me escribió a través de la mensajería de la tienda para avisarme de que le había llegado bien y que estaba encantada.


Tuvo el precioso detalle de enviarme una fotografía con él puesto :)

Sailor Moon es una serie mítica que estuvo descatalogada durante muchos años, por culpa de algunas desavenencias entre la creadora, Naoko Takeuchi, y la editorial japonesa dueña de sus derechos. Cuando el universo de Sailor Moon, que abarcaba cómics (mangas), serie de dibujos (anime) y merchandising (muñequitas, juguetes, figuras, cetros), cumplió los 20 años de su creación, se levantó el veto y ahora hay todo tipo de cosas disponibles de nuevo. Hasta hicieron una nueva serie de tres temporadas, más fiel al manga.

Y justo el día 3 de este mes estrenaron una película de dos partes en Netflix.

Aunque yo no puedo evitar sentir nostalgia por el de los años 90, que era menos fiel al manga original, pero mucho más disparatado y divertido. Aunque respetaron la parte romántica y seria de la trama, inspirada en el romance del mito griego de Endymion y Selene.

Pero para mí, lo más importante es que es una serie que marcó mi niñez y preadolescencia, por todos los hermosos recuerdos que me dejó...


Estaba de vacaciones en el pequeño pueblo de Andalucía donde nació mi madre. Esa mañana me reuní en la casa de veraneo de una de mis amigas de Madrid, junto con otra gran amiga que vivía en el pueblo. Ese día fue especial, pues normalmente mi abuela no me daba permiso para ir a casa de mis amigas; tenía que hacer bastantes recados para ella y hasta la tarde/noche no me tenía permitido salir. Pero mis amigas me convencieron para hacer la travesura de ir a escondidas entre recado y recado a desayunar juntas.

Justo ese día encendimos la televisión mientras las tres charlábamos de nuestras cosas entre risas y gritos y, de repente, nos quedamos calladas: era un capítulo de Sailor Moon. Su emisión en España, en Antena 3.

Nos enamoramos de ella perdidamente. Yo, que adoraba la Luna por encima de todas las cosas, había encontrado una serie que la tenía como protagonista y, además, trataba de amor, pero sobre todo de amistad, de amistad como la que yo había encontrado en esas dos niñas que no se parecían a nadie que hubiera conocido antes.

A partir de ese día comenzó una nueva tradición. Cada día me escabullía entre recado y recado para ir a casa de mi amiga y desayunábamos juntas las tres viendo un nuevo capítulo. Así hasta que un día mi abuela, extrañada de que tardase tanto, me pilló, jajaja.

Pero qué precioso fue mientras duró... Nunca, nunca, nunca lo voy a olvidar.

Hace unos cuantos años, cuando aún estaba todo descatalogado, mi amiga de Madrid vino con su pareja a pasar unos días a Barcelona y la llevé al Mercado de Sant Antoni (puestos de segunda mano, coleccionismo), y encontramos el último tomo del cómic. ¡No nos lo podíamos creer! Por fin sabríamos cómo acababa la historia.


(Siempre me han faltado dos tomos para acabar la colección del cómic de los 90. Los de blanco son los actuales que se reeditaron para el 20 aniversario).

Y un poco después, cuando todavía no se había levantado el veto, encontré en eBay, por la irrisoria cifra de 9 euros (ya que las muñecas originales de esa época estaban carísimas), la muñequita de los 90 de la protagonista.

Estaba en muy mal estado, pero le di un buen baño y le cambié su cuerpo rígido por uno articulado, aunque conservo como un tesoro el suyo original, con la inscripción en la espalda de 1993.


Por una vez, yo la rescaté a ella :)

Los que me conozcáis de la época de Luna de queso Handmade (hace más de doce años, como me recordó el otro día en Instagram mi querida @pitu.abu), seguro que la recordaréis. Os la presenté muy emocionada de haberla encontrado.

Sailor Moon consolidó el género «Magical Girl» y fue muy novedosa por la forma en la que se transformaban las protagonistas y porque mostraba personajes LGBTI+, entre ellos la pareja más querida: Haruka y Michiru. Dos mujeres, también guerreras, aunque en algunos países intentaron censurar esto. Pero, sobre todo, remarcaba el valor de la verdadera amistad y sororidad entre mujeres, aunque irremediablemente tenía algunos clichés machistas, marcados sobre todo por la sociedad japonesa de la época.

No me quiero extender más, pero hay muchas películas, series animadas, incluso un vestido en una película de Penélope Cruz que están inspirados en Sailor Moon. Un día ahondaré más en ello en el desván.

¡Hasta el próximo día! :)



miércoles, 2 de junio de 2021

Sally Patitas de Algodón

 -Nombre completo: «Sally Patitas de Algodón Fru-frú».

-Cumpleaños: 26 de marzo.

-Aficiones: Morder piececitos, muñir barriguitas y echar mondonguillo.

Sally es una gatita muy dulce y traviesa. Vive conmigo desde hace ya doce años. La encontramos perdida y sola en la montaña, cuando tan solo tenía cuatro meses.

Debido a su naturaleza salvaje, es indomable y, sin embargo, es tierna y dulce, siempre que ella quiere, por supuesto.



Lo de más arriba lo escribí cuando Sally había cumplido doce años y es que, pese a compartir cosas de ella por aquí y por allá, nunca la había presentado «oficialmente». En aquel entonces lo publiqué en varios lugares, pero ¿os podéis creer que no me acordé de hacerlo aquí?

Así que hoy, que por fin tengo fuerzas para venir a contaros lo muy feliz que fui a su lado, os la presento oficialmente, porque aunque ya no esté físicamente siempre va a estar en mi vida de una forma u otra, porque no la voy a olvidar nunca.

Estuvimos juntas tres años más y tuvimos la suerte de que estuvo sana y muy feliz hasta los últimos cuatro días, que fue cuando le empezó a fallar el riñón. Ya tenía quince años y, aunque no se le notaban ni una pizca los años que tenía, en esos cuatro días envejeció de golpe.

Lloré tanto... tanto... que los ojos se me hincharon y acabé pareciendo literalmente un topo, solo se me veía una fina línea en lugar de ojos. Además, veníamos de pasar una muy mala época por haber perdido a un ser muy querido y esto lo sentí como el estoque final.

Después vino la pandemia y se llevó también a tres personas cercanas con las que no estaba tan unida, pero me dio miedo de que eso significara perder a alguien más y fue muy angustiante y difícil para mí.

Así pasaron dos años en los que desaparecí del blog. Un poco por todo lo anterior y porque venía arrastrando algunas preocupaciones, finalmente me acabó afectando a la salud y me quedé muy flojilla. Aún estoy mejorando eso, pero cada día estoy mejor.

Decidí retomar los blogs comenzando por el desván, ya que me daba cosilla entrar aquí y ver en el lateral que menciono que vivo con mi gatita Sally. El 16 de junio de este año hará dos años que se fue y aún me da cosita... Es que fueron 15 años cada día juntas. Si hacíamos un viaje y se podía, la llevábamos. Pasé más tiempo con ella que con nadie en toda mi vida, jajaja.

Cuando de más jovencita perdí a Bunny, mi perrita, que fue realmente mi mejor amiga, lloré también mucho y me sentí muy triste bastante tiempo, pero por lo que sea me recompuse antes. Nunca pensé que me afectaría tanto, tanto la pérdida de Sally. Pienso que quizás fue porque mi amada perrita siguió viviendo en casa de mis padres cuando yo me independicé con diecinueve años y la fui viendo un poco menos, o porque no la vi fallecer y no estuve en sus últimos días, no sé, la verdad... Pero ver a Sally tan pequeña y débil al final, el cómo desde la camita del hospital veterinario me llamaba a maullidos y no paraba hasta que la chica me dejaba entrar... Como yo estaba que no podía parar de llorar, el Sr. Luno entró en una de las veces y a él le bufó. Eso no se lo hacía a él jamás y el pobre, con una pena, me dijo:

—Cariño, creo que prefiere que entres tú.

La verdad es que a las veterinarias, moribunda y todo, también les bufaba. Es que menuda era mi Sally... jajaja. Al final entró el Sr. Luno conmigo y, ya ella más tranquila, se pudieron despedir.

Pude tocar su patita de algodón hasta el último momento y me alegro de que supiera que no estaba sola.

Los días posteriores seguía creyendo que la vería en alguna esquina de la casa o que por las mañanas aparecería de repente a morderme el pie para avisarme de que ya era hora de desayunar. Que me escondería su pececito Darwin en la zapatilla y luego yo me lo clavaría en el pie al ir a ponérmela, que me tiraría cosas al suelo mientras yo estuviera en otra habitación y luego, al aparecer, estaría ella muy quieta en su lugar de siempre sobre el respaldo del sofá, como si no se hubiera movido en ningún momento y con cara de «no sé por qué me miras así, porque yo no he hecho nada».

Sally que te veo...

Cuando jugábamos a algún juego de mesa nos robaba el dado, se subía de repente y ¡Zas! ¡Adiós, dado! ¡Y cómo se volvía de loca cuando jugábamos con las habitas del Awalé! Su patita aparecía de repente, con sus pupilas negras, redondas como platos, con una cara de obsesiva compulsiva, dando lo más rápido posible a todas las habas, intentando pescar alguna antes de que la regañásemos, jajajaja.

(Uy, me ha pillao...) pongo cara de inocente y aquí no ha pasado nada

En casa de mi suegra robaba billetes y los llevaba corriendo a meterlos por el agujero del sumidero del patio.

—¡Pero si hay un billete de 10 euros en el sumidero!

—¡Pues calla, que ayer encontré yo uno de 50 euros!

(Pie del Sr. Luno y la patita de Sally) el amor está en todas partes...

Cuando la llevábamos a Gerona a pasar el finde o algunas fiestas a la casita en la montaña que tiene la familia del Sr. Luno, desaparecía... Ay, cómo sufría yo las primeras veces... Sabía que estaba con las vacunas todas al día y que además estaba esterilizada, pero lo pasaba mal, la verdad, porque no asomaba la tía en todo el día...

—Mujer, ¿no ves que es una gatita de las montañas y en el fondo es salvaje? Es normal que se vaya, déjala que corra y se desfogue, luego seguro vuelve.

Y sí, siempre volvía...

Tuvo un idilio con Doraemon

Hasta que un día nos da por pasar por una casita que hay muy cerca, que hace años que no vive nadie... y la vemos por entre las rejas, ¡a la gachona echando la siesta sobre un balancín! :O

¿Qué estaría desfogándose, corriendo de aquí para allá? ¿Qué era una gatita salvaje y era normal que se fuera por ahí? ¡Si se quedaba en la casa de al lado durmiendo! Jajajaja. Es que después nos fuimos asomando otros días y, efectivamente, la señora se iba allí a dormitar y a pasar el día haciendo el vago allí sola, jajajajajaja.

Se cansaba pronto de los juguetes comprados, se lo pasaba mejor con pelotitas de plata, cajas y bolsas, hasta que conoció a Darwin... XD

Aunque de vez en cuando sí la veíamos corretear, incluso con otros gatos de la zona, y en una ocasión se puso a llover y no le daba la gana de entrar en casa, y eso que el agua no le hacía ni chispa de gracia. Pero por llevarnos la contraria...  


El hospital veterinario que nos atendió se portó muy bien, mucha humanidad y comprensión, la verdad...

Nos llamaron unos días después para decirnos que ya podíamos ir a recoger sus cenizas y decidimos llevarla a la casita de la familia de Sr. Luno, en Gerona, donde tantos buenos ratos pasó. Compramos un limonero y lo plantamos encima de donde ella descansa.

Ahora llamamos al arbolito «Sally-limonero».



Nuestra pequeña familia de tres se había quedado sin un componente.

Pero allá donde esté, estaremos juntos, SIEMPRE.

Hice este dibujillo hace unos años para colocarlo en el cabecero de nuestra cama. 


Gracias por leerme hasta aquí, perdonadme si me he alargado mucho...

¡Hasta el próximo día amiguit@s!

Adiós mi pequeñina...




Siempre fuiste y serás la protectora de nuestro hogar ❤️