Los domingos siguen siendo los dĂas difĂciles. Ya han pasado exactamente 7 meses y 16 dĂas desde que encontrĂ© la evidencia de tu cobardĂa, de no poder decirme que ya no querĂas estar conmigo y que estabas con alguien más. Desde entonces los domingos son terribles, era el dĂa de la semana que más disfrutaba estar contigo, con mi familia, un patrĂłn raĂz parece difĂcil de romper, el domingo desde que tengo uso de razĂłn fue familiar, de descanso, de rituales, de cariño y de esperanza. No se cuando voy a dejar de pensarte los domingos, no se cuando voy a dejar de extrañarte, no se cuando voy a dejar de añorarte, pero sin importar cuantas veces me digas que me amas y me amarás siempre, nada puede cambiar el hecho de que estas con ella y no conmigo y mi soledad y yo como hace siete meses estamos empacando cajas, una vez más, cargando bultos, una vez más ... En un domingo melancĂłlico de luna llena.
