Sueno que muero...Si, muero en un hospital.
Estoy en agonia, un medico y su enfermero se acercan a mi cama. El medico trae en la mano un artefacto brillante, reconosco ese artefacto aunque en ese momento pienso que nunca lo habia visto, lo reconosco con una palabra:miedo.
El medico lo coloca en mi nariz, es una especie de tapon de plastico para una fosa, con un ganchillo para la otra. Me acecha esa imposibilidad de quitar las manos ajenas que me someten un poco causando asfixia.
El enfermero toma mi mano...no respiro!, recuerdo cuando haciendome maldades a mi misma me tapaba la nariz en un afan por quererme hacer morir por un momento y, despues cuando uno no puede mas y esta casi a pundo de ponerse morado se destapa y siente una sensacion de alivio...solo que ahora el momento de destapar no llego; es una sensacion de miedo, como cuando uno se mete en una alberca profunda por primera vez sin saber nadar.
Me aferro a su mano con esa angustia indescriptible, ese miedo, alegoria a los tiempos en que me sumergi por primera vez en una alberca sin saber qu es el agua, tan temerosa de lo desconocido.
Pataleo, esta tan profunda, me aferro a mi padre con miedo,para no caer al vacio , no sabiendo que los flotadores de mis brazos me salvan, pero el vertigo, el vertigo no me gusta....
El miedo tarde o temprano tiene que pasar, y efectivamente pasa, poco a poco me tranquilizo, comienzo nuevamente a respirar... abro los ojos, el enfermero me toca la cabeza, me mira, me tranquiliza.
Hay mucha gente al rededor, batas azules, todos desconocidos, pero me estan aplaudiendo, tal vez son medicos residentes, como saberlo? El doctor esta en la cabecera haciendo un reporte, me ve de reojo, es un senor serio, tal vez de 60 a 70 a;os... El enfermero me felicita, me dice que ya todo esta bien, me dice -me llamo San Pedro-... Hay un poco de silencio, entonces comprendo todo... estoy muerta.. pero la sensacion es muy reconfortante, no tengo miedo, solo siento algo asi como si me hubiera aventado un tobogan o de un trampolin a la alberca, ese miedo inicial, pero una vez dado el brinco, ya no hay miedo. Me siento tranquila y contenta.