martes, 1 de agosto de 2017

El retorno a la cueva del proteccionismo econ贸mico ante el reto tecnol贸gico

El signo m谩s reciente del giro hacia el proteccionismo econ贸mico, por no decir la autarqu铆a econ贸mica, han sido las declaraciones del representante del comercio de los Estados Unidos (USTR) Robert Lighthizer. Este, en la 煤ltima reuni贸n de la APEC (Asia-Pacific Economic Cooperation), no dud贸 en criticar lo que calific贸 de comercio injusto, y plante贸 la necesidad de replantear la relaci贸n que existe entre la globalizaci贸n y el libre comercio, al que defini贸 como “una especie de migraci贸n”.

El problema de fondo que esconde este tipo de pronunciamientos, como es recurrente en otras etapas hist贸ricas, radica en la diversidad de ritmos que est谩n desplegando los pa铆ses a la hora de hacer frente a los nuevos retos que son la globalizaci贸n —el mundo es un solo mercado (en la tienda de la esquina venden uvas de Sud谩frica)—, la introducci贸n de la m谩s avanzada tecnolog铆a, como rob贸tica y automatizaci贸n, en las manufacturas e industrias, con las consecuencias del desplazamiento de la mano de obra preparada solamente para tareas mec谩nicas y no creativas, y el abaratamiento de precios derivados de la productividad y la diferencia de salarios. Y es el libre comercio el que coloca todo ello en la mesa com煤n, que es el mercado actual, y pone en evidencia los problemas que est谩n surgiendo.

Siempre, ante una misma cualidad, se tiende a comprar el producto m谩s barato, dejando de lado si el producto se ha fabricado en Suecia, India o Corea del Sur y no en la industria de la comarca vecina. De ah铆 que se vea al libre comercio como la causa de todos los males. De ah铆, los 煤ltimos gestos y decisiones pol铆ticas. Por ejemplo, la decisi贸n brit谩nica a favor del retorno a la cueva del proteccionismo econ贸mico, que en esto consiste de hecho el Brexit. Las posturas de Trump sobre el comercio de los Estados Unidos que se han concretado en la retirada de la Trans-Pacific Partnership (TPP) y en la voluntad de renegociar el Tratado de Libre Comercio de Am茅rica del Norte (NAFTA). Y la reciente decisi贸n del presidente de Francia, Emmanuel Macron a favor de una “Buy European Act” o mecanismo para fiscalizar en el 谩rea europea tanto las inversiones extranjeras como el nivel del comercio por parte de empresas ajenas a los intereses de Europa.



De hecho los pa铆ses —como es de prever— no esconden su voluntad en ampliar sus mercados, orient谩ndose por lo global. Es decir, a la hora de vender est谩n por la globalizaci贸n. Pero, no quieren saber nada de las desventajas o de los retos, si se quiere ver en positivo y con optimismo, que conlleva el no quedarse en la autarqu铆a econ贸mica. Varios son los pa铆ses, pues, que quieren practicar la pol铆tica que en los 煤ltimos quinquenios ha llevado a cabo China —y que le ha permitido ir creciendo a un ritmo elevado mejorando su tecnolog铆a y mercado, huyendo de su estado tercermundista. Por lo que se ve, Gran Breta帽a, Francia (con la Uni贸n Europea al lado) y Estados Unidos est谩n por implantar filtros econ贸micos para decidir con quienes comercian, de qu茅 pa铆ses aceptan inversiones y el grado de libertad que se cede a las empresas que se instalan en territorio propio o ajeno.



As铆 pues, se puede bien determinar que, despu茅s de dos d茅cadas en que las personas, los productos y el capital pod铆an libremente circular y establecerse m谩s all谩 de las propias fronteras, 茅stas est谩n reapareciendo y las murallas econ贸micas van adquiriendo altura aunque a煤n existan algunas portezuelas para cierto acceso controlado. La globalizaci贸n, se apunta, se ha convertido en una globalizaci贸n cerrada (gated globalization). El objetivo es, se postula, paliar los efectos de la crisis al favorecer a las industrias nacionales y el comercio local. Sin embargo, aunque para las Pymes esta pol铆tica puede ser salv铆fica —ya que pone frenos a una competencia feroz por parte de empresas m谩s avanzadas en productividad y bajos precios—, es a la vez asfixiante para las grandes empresas que ven limitaciones a su capacidad para ir m谩s all谩 de las fronteras territoriales, con las consecuentes p茅rdidas en rentabilidad.

Sin embargo, esta pol铆tica econ贸mica basculando hacia una autosuficiencia (aunque sea ampliada a varios pa铆ses en conjunto; como la Buy European Act de Macron) no es m谩s que una manera de esconder y enviar al futuro los grandes retos que hoy se plantean y que los pa铆ses deber铆an de hacer frente.



Nos referimos a la industria 4.0, la inteligencia artificial (AI), la internet de las cosas (IoT), el peso de los grandes datos (Big Data), los avances en nanotecnolog铆a, la robotizaci贸n, el impacto de la impresi贸n en 3D, y lo que se deriva clamorosamente de ello: una mano de obra nada preparada para poder ponerse delante de estas rupturas tecnol贸gicas que est谩n sacudiendo el presente haci茅ndolo temblar de forma trepidante. Las pol铆ticas de reciclaje profesional, la reforma de la ense帽anza a todos los niveles, la introducci贸n de las TIC a gran escala y con distintas densidades seg煤n orientaci贸n profesional, son las varillas del gran paraguas que podr铆a, si se implementan a tiempo, capear el temporal que toda revoluci贸n industrial genera.



Orientarse hacia la cueva del proteccionismo econ贸mico es querer desandar los grandes trayectos que desde hace d茅cadas se han recorrido. No querer hacer frente a los retos tecnol贸gicos que la nueva industria y los nuevos conocimientos de la digitalizaci贸n aportan, es quedarse en la lista de los pa铆ses que ser谩n recordados como perdedores. Y hay pa铆ses que est谩n iniciando pasos para salir de la cueva.

mi茅rcoles, 5 de julio de 2017

Las “fake pol铆ticas” en una 茅poca de gran disrupci贸n tecnol贸gica

La vida es transacci贸n. El poeta dec铆a que la vida era frenes铆 o ilusi贸n; pero realmente es intercambio. Y eso si lo llevamos a la pol铆tica entenderemos que los pol铆ticos quieren los votos y para ello ofrecen algo. Ah铆 es donde pueden aparecer las fake pol铆ticas; las falsas ofertas pol铆ticas. Las vaciedades que son los gestos y las grandes palabras que no llevan a nada salvo a estimular las emociones. S铆 que las emociones pueden ser agradables pero el paso de los d铆as las marchita.

Los populistas son muy propensos a este tipo de juego de enga帽o. La cuesti贸n es vender el producto y conseguir el poder. Y desde ah铆 procurar ir renovando ofertas  espectaculares que vayan engatusando al personal. Ejemplo claro es el nacionalismo catal谩n. Vende ilusiones a capazos aunque cuando se ponen fechas y 茅stas se acercan, los nervios aumentan porque el comprador de las mismas puede dejar de regresar a esta facilona tienda de votos.

Vender ilusiones es barato y sobretodo agradable. Casi se podr铆a decir que es una buena acci贸n. Un acto de bondad con el pr贸jimo. Pero realmente es una manifestaci贸n de fake pol铆tica.

La vida tiene otro matiz que es complementario a la transacci贸n: el esfuerzo. La vida de cada d铆a exige trabajo y sacrificio. La vida no es f谩cil. Quien desde la poltrona pol铆tica ofrece facilidades es otro vendedor de fakes. La vida exige coraje y renuncias. Las ilusiones son interesantes pero se han de contrastar con la realidad. No querer hacerlo es refugiarse en la infancia —etapa suprema de las emociones e ilusiones.

Lo contrario a la fake pol铆tica son las propuestas pr谩cticas. Programas concretos con objetivos claros y detalladas etapas a corto, medio y largo plazo. Han de ser contrastables y comparables con otras realidades. Por ejemplo, con lo propuesto y realizado en otro pa铆s. Cuando un pol铆tico ofrece un producto sin que contenga esfuerzo por parte de toda la ciudadan铆a est谩 recurriendo a la fake pol铆tica; al enga帽o colectivo. Es un fabricante de futuras frustraciones y, m谩s grave a煤n, de cat谩strofes econ贸micas. La verborrea pol铆tica es directamente proporcional a futuras crisis o graves torpezas econ贸micas.

Veamos un contraejemplo de fake pol铆tica. Marchemos a Pakist谩n, pa铆s que no est谩 muy lejos en este mundo plano que la tecnolog铆a est谩 poniendo en nuestras manos. Ah铆, en este rinc贸n del mundo, se est谩 promoviendo una pol铆tica de innovaci贸n din谩mica para encarrilar a m谩s de 100 millones de personas menores de 20 a帽os bajo las coordenadas que el presente est谩 dibujando. La base fundamental radica en una reforma profunda de la educaci贸n: “debemos de crear una mentalidad entre nuestros estudiantes que priorice el desarrollo de habilidades de resoluci贸n de problemas en lugar de aprender de memoria”. Al respecto no se duda en la necesidad de que encabece este gran cambio un primer ministro que conozca las pautas fundamentales para el desarrollo de una potente econom铆a del conocimiento. Esta transici贸n hacia este objetivo no es fruto de ninguna inspiraci贸n divina. Por el contrario, es tomar buena nota de lo que se hizo en Corea del Sur bajo el gobierno del militar Park Chung-hee, en China con el gobierno de Deng Xiaoping, en Singapur con Lee Kuan Yew y en Malasia bajo Mahathir Mohammed.
 

La pol铆tica a llevar a cabo deber铆a de favorecer la creaci贸n de un gran Instituto de Ciencia y Tecnolog铆a que fuese la avanzadilla de la investigaci贸n cient铆fico-t茅cnica de gran potencial, con estrechos contactos con centros universitarios de alta gama tecnol贸gica as铆 como con las industrias punteras del mismo ramo. Asimismo para abrir el terreno a las nuevas tendencias disruptivas de la industria digital, se deber铆a de promover la creaci贸n de industrias de Tecnolog铆a de la Informaci贸n (TI) con exenciones fiscales durante algunos quinquenios. Eso favorecer铆a la aparici贸n de industrias que se apuntasen a la cuarta revoluci贸n industrial orient谩ndose a campos tan importantes como la Internet de las cosas (IoT), el Big Data, el Cloud, la ciberseguridad, la rob贸tica, la impresi贸n en 3D/4D, la tecnolog铆a neurol贸gica y la que est谩 apareciendo asociada a los implantes, por dar algunos ejemplos.

Hemos repetido hasta cansar al lector sobre las caracter铆sticas de la presente etapa de gran disrupci贸n tecnol贸gica. La automatizaci贸n de muchas actividades de manufactura, la introducci贸n de la rob贸tica en muchas industrias y la irrupci贸n de la inteligencia artificial en trabajos que hoy est谩n en manos de profesionales del tercer sector econ贸mico (comercios, bancos, transportes, etc.), provocar谩 que muchos cambios en estas 谩reas conlleven, para los actuales trabajadores, unos retos de complicada soluci贸n.

Las habilidades de alta cualificaci贸n digital se est谩n demandando desde hace unos a帽os en diversas 谩reas econ贸micas, pero el personal parece decantarse m谩s por los cuentos de los partidos populistas  —las verborreas grandilocuentes que prodigan futuros m谩gicos y multicolores— que por hacer frente a las nuevas metas laborales, de mayor cualificaci贸n digital. Ciertamente, hay que reconocerlo, no se le ha ofrecido ninguna alternativa que no sea m谩s o menos fake.

El proceso de desarrollo m谩s arriba anunciado conlleva la creaci贸n de un ecosistema para estimular tanto la innovaci贸n como el emprendimiento. Y lejos de dejar solos a los atrevidos que quieran hacer frente a la gran disrupci贸n que se avecina, se propone una pol铆tica que facilite el acceso a los parques tecnol贸gicos, al capital riesgo, al asesoramiento jur铆dico y financiero, y a la orientaci贸n profesional con el objeto de que estos j贸venes disruptivos —que deber铆an de ser la mayor铆a— puedan plantearse unos planes de negocios viables y con futuro.


Hoy ya se puede tomar buena nota de lo siguiente: el partido pol铆tico que no venda grandes esfuerzos est谩 vendiendo fake pol铆ticas y en esta 茅poca, de fuerte cambio hacia la digitalizaci贸n, quedar encantado y enga帽ado por una fake pol铆tica lleva inexorablemente al desastre.

lunes, 29 de mayo de 2017

Singapur, Carlomagno o la oscuridad digital

En pleno siglo XXI querer descubrir mediterr谩neos en el campo de la econom铆a es dar muestras de no haber entendido nada ante la lecci贸n de la realidad. Hay pa铆ses que desde mediados del siglo XX han prosperado, mientras que otros esperan que los cielos oigan los rezos y el pap谩 Karl Marx o sus suced谩neos les otorguen las prebendas que tanto anhelan. Los pa铆ses pr贸speros, sin embargo, no funcionan as铆. Funcionan con una preparaci贸n econ贸mica de sentido com煤n; de saber de qu茅 se parte y ad贸nde se desea llegar. Hay conocimiento de la realidad econ贸mica mundial y hacia este mercado se quieren de dirigir. Lo dem谩s —la ausencia de an谩lisis— es quedarse jugando en el patio del colegio donde las bravatas abundan y los resultados escasean.

Hay datos para ilustrar lo antedicho. Singapur nos puede servir. Esta ciudad estado en una sola generaci贸n, y no sin esfuerzo —no existen los regalos en casi ning煤n pa铆s; en todo caso regalos que perduren, l茅ase carb贸n, petr贸leo o diamantes—, logr贸 superar su estado de pobreza generalizada. Se estaba, al inicio de su historia, en los primeros a帽os de 1960, cuando Lee Kuan Yew (1923-2015), primer ministro de Singapur durante tres d茅cadas, logr贸 insuflar un esp铆ritu emprendedor a gran escala, y en la actualidad Singapur encabeza los primeros puestos de los pa铆ses de Asia en bienestar econ贸mico y en el 铆ndice de desarrollo humano (vida larga, saludable y disfrutar de un nivel de vida digno).

¿Cu谩l fue la magia que se inocul贸 en esta peque帽a naci贸n que no llega a los 6 millones de habitantes? Fundamentalmente un enfoque incesante basado en la educaci贸n y una planificaci贸n meticulosa orientada hacia la econom铆a del conocimiento. La riqueza  — ¡Oh, gran descubrimiento!— se hallaba en el saber; en la capacidad intelectual de la poblaci贸n. El capital b谩sico hab铆a de residir en el talento. Y hacia esta meta se orient贸 todo el pa铆s. Durante tres d茅cadas, el gobierno de Singapur, en cierto modo de forma autoritaria, encarril贸 a la ciudadan铆a hacia la meta del progreso. Progreso que se centraba en la capacidad de adaptarse y centrarse fundamentalmente en las nuevas corrientes t茅cnicas y tecnol贸gicas que iban apareciendo. Fue la 茅poca que trascurri贸 entre 1959 y 1990. Durante este per铆odo se dej贸 de lado los frenos ideol贸gicos que encorsetaban a la poblaci贸n con disparidades 茅tnicas y diferencias pol铆tico-partidarias. Se meti贸 todo ello en un caj贸n y se hizo frente a la realidad econ贸mica. La poblaci贸n respondi贸 unida al reto que se les plante贸 desde el gobierno de Lee Kuan Yew.

La idea b谩sica estaba y est谩 en la orientaci贸n hacia la creaci贸n de puestos de trabajo plausibles —esto es, con mercado potencial— y en la planificaci贸n educativa de las habilidades que deber铆an de poseer estos trabajadores del inmediato ma帽ana, a unos cuatro o cinco a帽os vista. Ante todo, si nos situamos en el presente, hay que calibrar los sectores que tienen potencial de crecimiento; analizar las riquezas propias —a nivel de terrenos, energ铆a, etc.— y desarrollar la riqueza intelectual que se puede obtener en las aulas, en especial las de cariz t茅cnico-cient铆fico. En este marco, hay que situar el blanco que generar谩 la econom铆a "super-smart", y hay que orientar a los alumnos m谩s j贸venes, casi p谩rvulos, a aprender los nuevos lenguajes, como son la programaci贸n, la rob贸tica y el ingl茅s; adem谩s de relevantes nociones de econom铆a. Hay que fomentar la ruta t茅cnica. De hecho, no estamos descubriendo nada. Las habilidades profundas en tecnolog铆a digital ya se est谩n fomentando lejos de aqu铆 o, de forma casi excepcional, por aqu铆 en centros privados de alta gama.

Estamos realmente ante un momento decisivo semejante al que ocurri贸 hace muchos siglos. Fue al final del imperio romano, en los siglo VI y VII, 茅poca en la cual la cultura feneci贸, seg煤n apunta el estudioso James Bowen en su trabajo sobre la Historia de la educaci贸n. La gente no sab铆a escribir ni leer. La oscuridad intelectual fue alta. Fue un dirigente pol铆tico —Carlomagno— el que tuvo la brillantez de ver hacia donde se pod铆a dirigir a la poblaci贸n. Y dio los pasos hacia esta meta. Esta era la de la renovatio. En el decreto del a帽o 789, Carlomagno —todo un l铆der (leadership) con capacidad de gesti贸n (management)— ordenaba la creaci贸n de escuelas "donde los j贸venes aprendan a leer". El objetivo final era el de regenerar el Estado. Y a ello se dedic贸 con ah铆nco en una 茅poca en que incluso muchos cl茅rigos y monjes no sab铆an lat铆n o eran claramente analfabetos.

En la actualidad, la bifurcaci贸n es clara. O se organiza un gran empuje a favor de las tecnolog铆as avanzadas —con una educaci贸n centrada en los cambios que est谩n vi茅ndose en este siglo XXI— o se regresar谩 a la oscura Edad Media con fuertes desencuentros, muchos violentos, fruto de la desesperaci贸n y el hambre.

Lo que hizo en su momento Carlomagno con su programa de creaci贸n de escuelas —que de hecho es el inicio de la resurrecci贸n de Europa— o lo que se ha hecho en las 煤ltimas d茅cadas en Singapur —un pa铆s que en el momento de alcanzar la independencia de Gran Breta帽a, en 1965, estaba peor que Zimbabue al independizarse—, han de servir no de consejo sino de espol贸n para abandonar las frases huecas y emprender acciones reales de cambio educativo. Lo dem谩s —las palabras brillantes pero vac铆as— es manifestaci贸n de incultura, malevolencia, ineficiencia o insensatez pol铆tica (o todo a la vez) y s贸lo puede llevar a una peligrosa oscuridad digital.

jueves, 11 de mayo de 2017

Los desplazados del presente

La radiograf铆a es di谩fana. Los s铆ntomas son claros. Las constantes se repiten. Las enso帽aciones se van elevando hacia cumbres on铆ricas. El sujeto —los sujetos, mejor dicho— est谩 con una taquicardia pronunciada. El paisaje se va borrando de su mirada. Apenas atisba lo m谩s cercano. Empieza a sentirse extra帽o. Casi es hu茅rfano del presente. El futuro no existe. La huida a su interior, como un caracol en plena sequ铆a, es cercana. No atisba m谩s all谩 de la esquina de su calle. El mundo se le cae encima. El coma socioecon贸mico le est谩 carcomiendo. Todo ello es resultado de la ceguera pronunciada que no ha querido reparar. Ceguera ante lo m谩s presente a nivel tecnoecon贸mico y profesional: la revoluci贸n tecnol贸gica de la industria 4.0. El futuro le est谩 cerrando las puertas. El hoyo se va agrandando y cada vez m谩s las fuerzas atractivas quieren abrazarle para su adentro.

Ceguera. Ceguera y ceguera. ¿C贸mo lo explicar谩n los historiadores de nuestro presente dentro de veinte a帽os? ¿C贸mo podr谩n explicar que en plena sociedad de la informaci贸n —informaci贸n en la palma de la mano— con las sirenas tecnol贸gicas cantando a toda potencia, se ha atado 茅l mismo al poste del pasado, para no caer en su seducci贸n? La culpa, sin embargo, siempre es de los otros. De aquellos que pudiendo, no quisieron informarle de lo que se avecinaba. De lo que estaba en el inmediato acontecer. El hecho es —dir谩n— que no hab铆an llegado a sus o铆dos las noticias de este gran cambio. Que se confiaba que las cosas siguiesen como siempre.

Qu茅 ingenuo nuestro personaje creyendo que existe un "siempre". Este t茅rmino s贸lo es v谩lido para el cambio. Siempre se cambia. Siempre hay cambio. Algunas veces es lento. Pero en el presente, el cambio es acelerado. Lo que hoy est谩 en boga, dentro de 5 a帽os ser谩 obsoleto. Y los ambientes, las cosas tecnol贸gicas, los trabajos habituales tambi茅n ir谩n cambiando y con rapidez.

La automatizaci贸n, la robotizaci贸n, de muchas tareas llevar谩 a la calle a miles y miles de trabajadores que creyeron en leyendas que pod铆an ser 煤tiles en el siglo XIX, cuando surgieron unas ideas aglutinadoras en torno a sindicatos y partidos. Hoy estas misivas son caducas. Hoy, con un planeta que se puede recorrer con avi贸n en pocos d铆as, las comunicaciones, los transportes, los negocios, las compras, las ventas, las manufacturas y los trabajos son muy cercanos. Todo est谩 interrelacionado. Si estos cambios tan obvios en transportes y comunicaciones — que hacen que el mundo sea una comarca— son patentes para cualquiera, es dif铆cil entender como no se traslada esta nueva realidad a todo el abanico de relaciones sociolaborales y econ贸micas en las cuales todo hijo de vecino est谩 inserto.

En otras palabras; para nuestro personaje, su sitio socioecon贸mico est谩 en peligro de extinci贸n. Y por m谩s proclamas que se hagan; contubernios que se monten o motines que se generen, a muy corto plazo —el cambio es acelerado, como se ha dicho, y la tecnolog铆a imparable lo va confirmando— no habr谩 quien pueda continuar deleit谩ndose con cantatas pol铆ticas de ferias novecentistas ni con cartas a unos Reyes Magos que nunca han existido.

Hoy, por dar alguna pista breve, quien no se oriente con esfuerzo continuado y sin demora por el idioma universal, la lingua franca global que es el ingl茅s, y por enfilar pelda帽os en programaci贸n, como m铆nimo, estar谩 yendo sin freno hacia un callej贸n sin salida y en cuesta abajo. Salir de 茅l ser谩 casi —por no decir, del todo— imposible. He ah铆 el mapa de los desplazados del presente. El de los desplazados del futuro, tendr谩 que ver con la irrupci贸n en todos los frentes de la inteligencia artificial. El cambio es de v茅rtigo. La ceguera voluntaria es una r茅mora de un infantilismo suicida. Los hechos son imperativos. La realidad, obstinada. El futuro, cierto.

viernes, 21 de abril de 2017

Tres objetivos educativos urgentes para la inserci贸n digital

Desde hace tiempo venimos subrayando la necesidad de la puesta al d铆a profesional. Tenemos la lecci贸n de la revoluci贸n industrial y de la crisis que los artesanos y las peque帽as manufacturas desperdigadas por las mas铆as y min煤sculos pueblos se encontraron con la entrada del vapor en la producci贸n. Eran tiempos aquellos de falta de canales de informaci贸n. Apenas exist铆an veh铆culos que llevasen las nuevas de un lado a otro. Y cuando, en todo caso, llegaban, eran verbales, escuetas y casi ininteligibles. Hoy no puede uno acogerse a la misma excusa. Hoy la informaci贸n est谩 en la red. Y quien no sabe lo que realmente pasa, lo que realmente puede ocurrir en los inmediatos a帽os es porque tiene la cabeza orientada a un pasado que nunca volver谩.  Hablamos de la entrada de forma may煤scula de la automatizaci贸n, de los bots, de la rob贸tica, en la industria, en el comercio y en los servicios en general, de forma tan tremenda que provocar谩 una ruptura con los modos econ贸micos y fabriles del presente. No hay excusa porque la novedad que se acerca por estos lares se puede ver ya por Internet.

Eso lo hemos dicho y repetido hasta el aburrimiento. Algunos ya lo rese帽an en las grandes p谩ginas de los rotativos. Perfecto. Pero ahora queremos centrarnos en tres objetivos que pueden ayudar mucho en el gran empuje que se ha de crear —una especie de atm贸sfera favorable— para que el salto a la digitalizaci贸n sea lo m谩s r谩pido posible y con menos rechazos.

Uno de los objetivos son los p谩rvulos. Nuestros p谩rvulos, antes de los 11 a帽os, deber铆an de haber jugado con lo digital. ¡Cuidado! Decimos jugado, pero no jugar. No se trata que sepan manejar un Smartphone, por ejemplo. Se trata de que jugando —esto es, casi sin darse cuenta— aprendan las bases de la programaci贸n. Eso no es un descubrimiento por nuestra parte. Eso ya se est谩 haciendo en muchos pa铆ses. ¿C贸mo conseguir que nuestros p谩rvulos "jueguen" a ser programadores; que empiecen a trastear con peque帽os robots y que sepan manejarlos con l铆neas de c贸digo, e incluso, en algunos casos, lleguen a construirlos o modificarlos? ¿C贸mo conseguir este objetivo —por el cual la sociedad actual recibir谩 el agradecimiento de estos futuros adultos? Ofreciendo unos cursos orientados a todo el profesorado de primaria. He ah铆 un objetivo clave. Si desde la primera infancia nuestros chiquillos —tanto ni帽os como ni帽as (¡Hay que superar el "gender gap"!)— empiezan a recorrer el camino de la programaci贸n y no quedan aturdidos por trastear con los peque帽os robots, tendremos en cuatro lustros, unas nuevas generaciones de ingenieros tecnol贸gicos que proporcionar谩n un gran cambio en nuestra sociedad.


Otro objetivo a tener muy presente es el de nuestros agricultores. Nuestros agricultores contin煤an —y ello no ha de entenderse como una cr铆tica— anclados con unos sistemas pre-digitales por lo que hace a las amplias labores del campo. Por este motivo su beneficio econ贸mico no es ninguna bicoca. Y para retenerlos en el agro, la Uni贸n Europea desde hace a帽os ha ido prodigando unas famosas ayudas que, seamos realistas, no pueden ser eternas. Adem谩s, y este es un problema complementario, las peque帽as villas, aldeas y pueblos del interior de nuestro pa铆s se van despoblando, se帽al inequ铆voca de que las nuevas generaciones nacidas en el mundo agrario se sienten atra铆das por las tareas productivas a desarrollar en las grandes ciudades. ¿C贸mo cambiar esta tendencia? Encarrilando a todo el mundo agrario hacia la digitalizaci贸n del sector. D谩ndole un tamiz mucho m谩s tecnol贸gico.

En otras palabras… Introduciendo los grandes ejes de la Smart agriculture, la agricultura inteligente. Eso quiere decir aprender a trasladar las recientes t茅cnicas digitales descubiertas hacia el mundo agrario. Hablamos de la rob贸tica, del an谩lisis de los grandes datos (big data), de los sensores que se pueden implantar en los campos y que aportan datos sublimes, etc., etc. En resumen, promover una formaci贸n para que las generaciones de agricultores queden impregnados con sapiencia digital. Y eso ya existe, pero no por aqu铆 —de nuevo, no estamos descubriendo nada. Incluso en 脕frica, tierra donde el agro tiene un gran peso, tambi茅n se han ido dando pasos hacia este destino.

El tercer objetivo es el de los jubilados. En la actualidad hay una bolsa enorme de jubilados y prejubilados con un ansia enorme de sentirse 煤til. De no ser ni una carga ni un pasivo social. Por ello ya ha parecido una peque帽a v铆a que enlaza a estas personas con el mundo de la digitalizaci贸n. De nuevo no se trata simplemente de saber enviar correos electr贸nicos o mandar WhatsApps. No; eso ya es viejo. Se trata de ayudarlos en su introducci贸n a la codificaci贸n. S铆. A la programaci贸n. Estos jubilados son ya, o ser谩n, los futuros abuelos que reforzar谩n a nuestros p谩rvulos en su introducci贸n profunda (no superficial, please!) en el mundo digital. Es probable que los padres de estos p谩rvulos tengan obligaciones profesionales que impidan tener un gran papel en esto. Pero los abuelos s铆 que pueden ser una gran ayuda, un refuerzo. Pueden formar parte relevante de la atm贸sfera que habr谩 que crear para que la digitalizaci贸n profunda tenga realmente 茅xito.

No plantearse estos tres objetivos es dar un paso m谩s hacia la derrota frente a la disrupci贸n digital que ya est谩 provocando cambios sin tregua.

martes, 28 de febrero de 2017

Trabajo, creatividad e identidad personal en el nuevo mundo tecnol贸gico

Se est谩 iniciando el final de las maldiciones. En especial aquella del trabajar谩s con el sudor de tu frente del para铆so maldito por la serpiente. Se termin贸 con el trabajo y el sudor del esfuerzo f铆sico en la mina y en los campos que obligaban a curvar la espalda constantemente. Se est谩 terminando con ello mediante las grandes m谩quinas que ir谩n sustituyendo al personal paciente y sufrido de las labores esclavizantes. Se est谩 concluyendo unas hist贸ricas etapas que han marcado las espaldas, las frentes y los corazones de la gente, dejando el pellejo y asumiendo arrugas sin esperar el paso de los a帽os. El trabajo ha dejado, est谩 empezando a serlo, ha dejado de ser un castigo. Ahora estamos ya en la 茅poca del trabajo creativo. Se est谩 iniciando —en algunos lugares ha iniciado hace tiempo— la 茅poca de la innovaci贸n, de la creatividad, del ingenio, del talento. Del disfrute trabajando, del goce por hacer algo interesante (y que tenga mercado).

¿Qu茅 quiere decir tener mercado? Quiere decir que haya compradores. Pero quiere decir alguna cosa m谩s. Quiere decir que haya inter茅s. Que lo que se ofrece es atractivo y, ello, en 煤ltimo t茅rmino implica que hay un reconocimiento. Ah铆 —en el reconocimiento por lo creado— est谩 el orgullo, la sensaci贸n del buen hacer. La compra no s贸lo es dinero —¿qu茅 es el dinero en cantidad en una isla desierta; s铆, s贸lo y abandonado con sacos y sacos de alimentos y muchos m谩s sacos de dinero? El dinero es un simple objeto universal de intercambio. Lo que es m谩s dif铆cil de obtener es el reconocimiento, la valoraci贸n. Y eso no tiene precio. No se vende ni se compra (comprar que te aplaudan, s贸lo puede agradar al ingenuo que no sabe mirar el fondo de las personas).

En la 茅poca que estamos viviendo —en unas geograf铆as m谩s adelantadas que en otras— la creatividad est谩 abriendo fronteras. Se est谩 dibujando un nuevo panorama que puede llegar a ser incre铆ble si se permite —y si se estimula, favoreciendo las ideas, por m谩s incre铆bles que ahora mismo parezcan—, favoreciendo la creaci贸n, la innovaci贸n y el ingenio. El genio. Y ello quiere decir que hay que "trastear" con el trabajo. El trabajo ha dejado de ser un castigo (b铆blico o burgu茅s a lo marxista) para empezar a ser el m谩s gracioso juego que nunca se haya podido jugar con mayor pasi贸n. Es el aut茅ntico ejercicio intelectual que, despu茅s de haberle dedicado unas horas, con el paso al descanso y echando la vista a lo conseguido hasta entonces —a los pasos avanzados con el proyecto—, se obtiene una satisfacci贸n que no tiene precio.

Adi贸s a poner la satisfacci贸n en los pies de los deportistas del bal贸n. Concluy贸 ser feliz por los hechos de otros —como el famoso e incre铆ble gol de R.... Ahora se empieza una etapa donde los encajes que hay que superar, los retos creativos que hay que solucionar, dan, al conseguirlos, un gozo que no tiene parang贸n en la historia de cada persona.

Adi贸s a todo lo anterior. Ha empezado —en algunos pa铆ses, ¡ay!, s贸lo se est谩 en sus inicios— una 茅poca donde el talento, la inteligencia, la creatividad —no la fuerza f铆sica, sino el empuje mental, el intelecto— tendr谩 su puesto central. Y ello redundar谩 en la satisfacci贸n por lo creado, por lo conseguido. He ah铆 la aut茅ntica identidad que uno se puede forjar. He ah铆 el aut茅ntico yo que, al final de las distintas etapas, mirando atr谩s uno podr谩 examinar. “Yo soy aquello que he hecho. Mis hechos me conforman”. Y no las distintas vestimentas mentales que desde fuera se han estado lanzando para dar un "ser", una identidad, a quien no ten铆a nada propio, porque lo suyo era un trabajo bald铆o, poco interesante, poco creativo. Sin lumbre ni deslumbrador.

Hoy, con el mundo de la tecnolog铆a, de la rob贸tica, de la inteligencia artificial, de los c谩lculos basados en los datos, se puede escribir una historia futura que no tiene ning煤n matiz de lo antiguo. No hay ninguna clave clara que indique por d贸nde proseguir; por d贸nde dar los pr贸ximos pasos. Los intr铆ngulis son may煤sculos. Los retos, abrumadores. Pero nunca el individuo humano se hab铆a planteado un escenario tan interesante, con tanta intriga, con tanto gancho y a la vez tan atractivo como en el presente. Hoy se est谩 a las puertas —para aquel que quiera abrirlas y salir a este nuevo espacio atrayente, inc贸gnito y desconocido— de un escenario que a la vez que habr谩 que ordenarlo de pies a cabezas —creando nuevas y desconocidas parcelas de realidades—  se estar谩 creando la propia identidad, la identidad personal. Y muchos a帽os m谩s tarde, uno podr谩 recordar aquello que el descubri贸 o la parcela digital que 茅l ayud贸 a conformar. En definitiva, el proceso que configur贸. Los objetos andantes en cuyo dise帽o intervino. He ah铆 un futuro. He ah铆 un reto placentero y realmente humano, casi divino.

martes, 31 de enero de 2017

En la Edad Media no hab铆a lampistas

Los grandes cambios o de profundidad han sido pocos. Nos referimos a las revoluciones con trasfondo econ贸mico. Los primeros fueron muy lentos. La primera, la agraria que se da en el neol铆tico con el paso de una econom铆a recolectora a una de producci贸n agraria y ganadera. Tuvo una permanencia de milenios. Y aunque vivi贸 cambios, estos fueron leves; no de profundidad. La siguiente fue la industrial; hoy reconocida como la primera revoluci贸n industrial, que se dio en Gran Breta帽a desde 1760 hasta 1840 aproximadamente. Desde all铆 se fue expandiendo por Europa y m谩s all谩. Fue lento el proceso pero, como se puede ver, mucho menos que la anterior alteraci贸n econ贸mica. El siguiente paso vino de la mano de la electricidad y el gas con unas m谩quinas y procesos relevantes como coches, aviones, tel茅grafos, tel茅fonos o la radiodifusi贸n. Todo ello alter贸 de nuevo el orden de las cosas. La tercera revoluci贸n industrial tiene una historia mucho m谩s reciente. Algunos a煤n recuerdan haber visto en su infancia alg煤n gran cambio.

El trastrueque de tareas llev贸 a la liberaci贸n de una de las faenas m谩s engorrosas adjudicada a las mujeres. Por otro lado, y en muchos sitios con anterioridad, las fuentes en las plazas dejaron de ser imprescindibles cuando aparecieron los grandes dep贸sitos y los lampistas que se dedicaron a acercar el agua a las viviendas. Pronto aparecieron las nuevas ba帽eras y se dieron muchas disrupciones m谩s.

Hoy las disrupciones se est谩n multiplicando y de forma acelerada. Robots y automatizaciones est谩n a la orden del d铆a. Est谩n desapareciendo las tareas mec谩nicas y de baja cualificaci贸n o preparaci贸n profesional.

Por otro lado, hay tambi茅n una grave crisis provocado por la alta demanda y la carencia de un n煤mero suficiente de profesionales con perfil digital. Son numerosos los pa铆ses que se est谩n dando cuenta de este gap (skills gap). Es preocupante dada la prevista competencia en precios que existir谩 entre industrias altamente automatizadas y las industrias exclusivamente con fuerza de trabajo humana. Los precios dispares provocaran fuertes temblores econ贸micos y dif铆cilmente se podr谩n poner puertas a este campo. A煤n se est谩 a tiempo para subirse al tren de esta nueva revoluci贸n, la de la Cuarta revoluci贸n industrial. Es urgente cambiar el chip.

Ahora el perfil profesional demandado exige innovaci贸n, creatividad y habilidades digitales (digital skills). Ha terminado el tipo de trabajo mec谩nico poco creativo. En la anterior etapa econ贸mica, la de la segunda y tercera revoluci贸n, quien introduc铆a la creaci贸n era la m谩quina; el trabajador era un simple ap茅ndice de los productos que fabricaban, por ejemplo, las m谩quinas de hacer calcetines. Hoy se necesita, y cada vez se necesitar谩 m谩s, un perfil profesional que ser谩 en cierta medida parecido al artesano medieval que en su 茅poca fue creativo y ma帽oso. Hoy hay que tener y se est谩 exigiendo —y pagando suculentos sueldos—, un importante bagaje digital y creatividad. La necesidad de innovaci贸n es alt铆sima.

¿Innovaci贸n? ¡S铆! Porque todo est谩 por rehacerse. Todo cambiar谩. Aparecer谩n nuevas tareas y nuevos objetos —el tel茅fono m贸vil en nuestro bolsillo puede ser un buen ejemplo de novedad insospechada, aunque hoy tengamos la impresi贸n de que es un objeto con mucha historia. Y aparecer谩n nuevas profesiones. El cambio es acelerado. Es preciso cerrar el caduco televisor, f谩brica de perder tiempo, y otear constantemente por la excelente ventana que es el internet profesional —que queda muy all谩 del simplista internet del entretenimiento.
En este momento hist贸rico, perder el tiempo es muy peligroso. No nos podemos permitir dejar escapar el tren de la nueva revoluci贸n, la de la industria 4.0. Es preciso situarse adecuadamente. Las profesiones con carga tecnol贸gica tendr谩n fuerte demanda. A煤n est谩 por ver qu茅 pasar谩 con las profesiones orientadas a las humanidades. En todo caso, hay que abandonar, r谩pidamente, los viejos esquemas del siglo XX. Este siglo que hemos dejado —aunque mucha gente a煤n se mueve dentro de sus esquemas— es una 茅poca que hay que verla tan anticuada como la de la Alta Edad Media. No hacerlo, permanecer con una pertinaz ceguera, es ahondar el pozo que en diez a帽os nos engullir谩.