Apreciado amigo de camiseta negra y exceso de mala leche, cuando quieras romper retrovisores, hazlo, como no, pero en tu coche. O mejor, tunea el coche de tu padre.
La noche del sábado al domingo vimos como un chico, que iba con otros tres amigos, destrozó a patada limpia el retrovisor de una quincena de coches. Cuando llegaron a una parada de autobús (al final de la calle por la que bajaban “tuneando” coches ajenos), el chico en cuestión, mientras los otros hablaban, se dedicó a golpear las puertas del conductor y copiloto del coche que estaba aparcado justo al lado de la parada. No le rompió las lunas, que algo es algo. Al estar relativamente cerca y ver la animación que llevaban los chavales, decidimos irnos y a una distancia prudencial llamamos a la policía. A mi que hagan el capullo me da igual, pero que se pasen tanto, pues como que no.
El problema: se supone que un teléfono de urgencias no te tiene que hacer esperar. Pues lo hace. Si te estuvieran matando, seguro que te mataban vamos. No se, es indignante que cuando llamas a un número por el estilo salte un contestador diciendo que las líneas están ocupadas. Al final, después de hablar con la chica en cuestión del servicio de urgencias, nos dijo que avisaban a la policía.
Problema 2: ¿cuánto tiempo puede tardar la policía ante una urgencia? Ahhhh, intriga, dolor de barriga. Qué mal. Joan conocía la zona y sabía de la existencia de una comisaría cerca de donde los chavales se lo estaban pasando pipa redecorando un coche. Bien. Lo normal hubiera sido que en no demasiado tiempo un coche de policía se hubiera acercado a ver qué pasaba. Media hora más tarde allí no se había presentado nadie. Puede que hubiéramos tenido que decir que se estaban cargando nuestro coche para que nos hicieran caso.
Cosas de críos diría más de uno. Pero a mi me parece que con 16 o 18 años que deberían tener ya no eres ni tan crío ni tan tonto como para ir redecorando coches, mobiliario, o la cara de un supuesto “colega”. Aunque visto lo que llegan a hacer críos y no tan críos cuando gana una selección, no se de qué me extraño.
6/30/2008
6/26/2008
paisatge
miradas cruzadas,
miradas perdidas,
miradas recordadas,
-suspiro-
miradas buscadas,
miradas sonrientes,
miradas con lágrimas ,
-suspiro-
miradas trenzadas,
miradas compartidas,
miradas calientes,
-suspiro(s)-
miradas queridas,
miradas casuales,
miradas futuras.
miradas que reclaman miradas.
miradas perdidas,
miradas recordadas,
-suspiro-
miradas buscadas,
miradas sonrientes,
miradas con lágrimas ,
-suspiro-
miradas trenzadas,
miradas compartidas,
miradas calientes,
-suspiro(s)-
miradas queridas,
miradas casuales,
miradas futuras.
miradas que reclaman miradas.
6/19/2008
globus
...i és que l'enfant terrible apareix només quan no té ningú amb qui jugar. O quan resulta que s'adona que les imbecilitats diverses quotidianes no són més que això, tonteries, i que es mor de ganes de jugar a pilota a la platja i pensar en futur, perquè el present de vegades no acaba de ser maco, maco, allò que dius maco de veres.
En el fons sóc optimista.
En el fons sóc optimista.
6/16/2008
alfabeto internacional
la vida passa
volant com a dos pams
de terra
Hablar con él fue algo especial. Le conté la novela, lo que le pasa al protagonista, la historia del malo malísimo, del bueno tonto y de las chicas que se cruzan en las vidas de todos. Volví a hacer de cuentacuentos pero esta vez no fue con niños sino que el que me escuchaba era mi padre. La situación también era peculiar, sí, habíamos ido a por el periódico y a pasear un poco hasta que su rodilla dijera basta, y lo dijo, y nos sentamos de espaldas a la playa y le seguí contando el viaje del protagonista, la llamada que recibe. Incluso me preguntaba.
Y lo mejor fue que al llegar a casa le dijo a mi madre que habíamos hablado como hacía años que no lo hacíamos.
Me parece que recordaré esta novela por muchas cosas.
6/11/2008
sushi
Te echaré de menos pequeña. Que lo sepas. Me da igual que lo leas o no porque ya maquinaré algo para que te lo lleves a tu nueva vida y que te acuerdes de vez en cuando de mi. Puede que te regale un despertador o un diario o puede que un punto de libro o algo muy de aquí para que no te olvides de esto, porque me parece que tu te vas para seguir dando vueltas por el mundo. Te tendré que ir a ver allí donde estés porque siendo egoísta, me parece que me hará falta y será la mejor excusa para volar y desaparecer y así tu me contarás que aunque es duro llegar a una ciudad nueva donde no conoces a nadie, ya te has hecho amiga del vecino, como te pasó tantas veces antes. Y yo te miraré pensando que te me haces mayor y responsable y cuando seas muy muy importante estaré muy orgullosa de ti.
Me encantará ir a verte a London City.
Me encantará ir a verte a London City.
6/10/2008
and I like it
Me revolucionas. Te lo dije.`
El pequeño morado rojizo del cuello casi invisible por el pelo suelto delata.
Las cosas importantes a media luz o en letra pequeña.
El pequeño morado rojizo del cuello casi invisible por el pelo suelto delata.
Las cosas importantes a media luz o en letra pequeña.
6/04/2008
recomanació
Cometas en el cielo, de Khaled Hosseini. O su versión en catalán, El caçador d’estels, la mía, de nombre mucho más adecuado por muchas cosas extraliterarias.
Me atrevo a recomendar un libro que ni siquiera he terminado porque hacía mucho tiempo que no encontraba un libro que me hiciera tener ganas de más, de pasar a la página siguiente, e incluso, de querer más paradas de tren para tener más tiempo para leer (como hoy, que ha conseguido que mi media hora de viaje a Barcelona pasara volando y que mi sueño, ya crónico diría, desapareciera hasta que he cerrado el libro para entrar en el despacho, porque sí, ahora me dormiría sin ningún tipo de problema).
Creo que un libro así, independientemente de cómo acabe, merece la pena, porque libros, hay muchos, pero libros que te hagan sentir cosas ya hay menos y hay que disfrutarlos.
Me atrevo a recomendar un libro que ni siquiera he terminado porque hacía mucho tiempo que no encontraba un libro que me hiciera tener ganas de más, de pasar a la página siguiente, e incluso, de querer más paradas de tren para tener más tiempo para leer (como hoy, que ha conseguido que mi media hora de viaje a Barcelona pasara volando y que mi sueño, ya crónico diría, desapareciera hasta que he cerrado el libro para entrar en el despacho, porque sí, ahora me dormiría sin ningún tipo de problema).
Creo que un libro así, independientemente de cómo acabe, merece la pena, porque libros, hay muchos, pero libros que te hagan sentir cosas ya hay menos y hay que disfrutarlos.
6/02/2008
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