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Mostrando entradas de diciembre, 2011

EN POS DEL MILENIO

“ Entonces vi tronos donde se sentaron los que recibieron autoridad para juzgar. Vi tambiĂ©n las almas de los que habĂ­an sido decapitados por causa del testimonio de JesĂşs y por la palabra de Dios. No habĂ­an adorado a la bestia ni a su imagen, ni se habĂ­an dejado poner su marca en la frente ni en la mano. Volvieron a vivir y reinaron con Cristo mil años. Ésta es la primera resurrecciĂłn; los demás muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron los mil años. Dichosos y santos los que tienen parte en la primera resurrecciĂłn. La segunda muerte no tiene poder sobre ellos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Ă©l mil años ” Apocalipsis 20, 4-6. Este es el texto del Apocalipsis con el que nace el milenarismo en su sentido estricto. SegĂşn Ă©l, Cristo volverĂ­a a la Tierra en un momento no precisado, resucitarĂ­a a los mártires, aquĂ©llos que habĂ­an sufrido persecuciĂłn en su nombre, y reinarĂ­a con ellos durante 1.000 años. DespuĂ©s, vendrĂ­a el Juicio Final propiamente di...

AZĂšA Y LA IDEA DE LA IZQUIERDA

Dice hoy AzĂşa en El PaĂ­s que ”las corruptelas y los desĂłrdenes Ă©ticos se dan por descontados en la derecha y no afectan a su votaciĂłn, como ha dejado bien claro el caso de Berlusconi, pero la izquierda deberĂ­a tener como principios inalterables la honestidad, la cultura, la educaciĂłn y la justicia” , y esto en Ă©l no es ninguna novedad. Por ejemplo, en febrero de 2010 publicĂł un artĂ­culo en El PaĂ­s en el que se lamentaba del sectarismo de los intelectuales de izquierda del s.XX, que cerraron los ojos ante los horrores del comunismo, y lo contraponĂ­a a la honestidad de aquellos (Orwell, Koestler, Camus) que no dudaron en alzar su voz. Pero, sin soluciĂłn de continuidad, AzĂşa incurrĂ­a de lleno en el sectarismo que estaba criticando al afirmar que sĂłlo estos Ăşltimos autores, los que se habĂ­an atrevido a denunciar el comunismo, eran realmente de izquierdas (forzando un poco más el argumento-AzĂşa, se podrĂ­a llegar a afirmar que el propio Stalin era un cripto-derechista). AsĂ­ que parece ...

IN TIME

Marx habĂ­a profetizado -y ‘profetizar’ es el verbo exacto- que el capitalismo conducirĂ­a inexorablemente a la pauperizaciĂłn de las sociedades, es decir, a la polarizaciĂłn de toda la riqueza en unos pocos extraordinariamente ricos frente a una inmensa mayorĂ­a de indigentes. Dicho de otro modo: unos pocos ricos lo serĂ­an a costa del sufrimiento de la práctica totalidad de la poblaciĂłn. En la segunda dĂ©cada del siglo XX, como los paĂ­ses capitalistas no daban señales evidentes de pauperizaciĂłn -y, de hecho, los salarios no dejaban de crecer-, Lenin decidiĂł que habĂ­a que dar una vuelta a la teorĂ­a marxista sobre la explotaciĂłn. De este modo, basándose en los escritos de Hilferding y Hobson sobre el imperialismo, desarrollĂł una nueva teorĂ­a que venĂ­a a decir esto: vale, es cierto que la pauperizaciĂłn no se acaba de producir dentro de los paĂ­ses capitalistas, pero es porque los paĂ­ses capitalistas se enriquecen a costa de los paĂ­ses pobres de fuera . La explotaciĂłn no ha desaparecido, pero ...

LA HERENCIA ANCESTRAL

En 1935, con el fin de dar una pátina cientĂ­fica a su ideologĂ­a racista (como el que aplica barniz de Judea a un mueble barato para ennoblecerlo), Heinrich Himmler se reuniĂł con Herman Wirth y Richard Walther DarrĂ© y creĂł la ”Deutsches Ahnenerbe—Studiengesellschaft fĂĽr Geistesurgeschichte” (“Herencia Ancestral Alemana – Compañía para el estudio de la historia primigenia del espĂ­ritu”). Su objeto era buscar la confirmaciĂłn de que un pueblo nĂłrdico, los arios, habĂ­a dominado todo el mundo en tiempos protohistĂłricos. Decir todo el mundo no era para ellos una exageraciĂłn. SegĂşn algunas de las teorĂ­as racistas más intrĂ©pidas, como las de Hans F. K. GĂĽnther , profesor de la Universidad de BerlĂ­n, los arios habĂ­an llegado a conquistar China y JapĂłn, donde gobernaron desde entonces como castas guerreras. AsĂ­ pues ¿los samuráis eran arios? Pues parece que sĂ­. Himmler, por su parte, estaba convencido de que los arios provenĂ­an de la Atlántida, donde habĂ­an fundado una magnĂ­fica civilizaciĂłn pre...