12 de julio de 2025

Volver a Marte...

A ese planeta solitario y misterioso que solo se deja mirar desde lejos... ahí quiero estar, ahí quiero volver... y volver a ver tu sonrisa, escuchar tu voz y hablar de tu dedito chueco.

Diez años me han parecido eones para volver a saber de ti.

Hace tres noches volví ahí, sin traje especial, sin miedo a pedirte un abrazo

- déjame abrazarte - te dije.

con una mueca de duda y ternura respondiste -¿aun sientes algo por mi?

 Te miré en silencio apretando los labios, con miedo a mentir...  Entonces no— murmuraste con pena.

-Pero... jamás te molesté. Me fui. Nunca más me acerqué... —susurré.

Él solo se alejó, como si fuera parte del viento marciano.

Y así, con los brazos vacíos, me quedé a contemplarte, cerca… desde Marte… a Marte... 

 

y entonces ...

... desperté

a Marte 



9 de diciembre de 2024

¿Qué hago aquí?...

Y mientras vivo una situación de acoso laboral y/o psicológico en mi institución receptora,
mientras se expresan de mi con mentiras y acusaciones infundadas,
mientras la gente que pudo haber hecho algo por mi y decidió no hacerlo...



12 de diciembre de 2023

¿Cómo decirlo?...

Pues que ya nada es igual... leo con nostalgia algunas de mis entradas a este blog cuando a mis veintitantos me permitía escribir tonterías como si esto no fuera "el internet". Y ahora, ya pasando los 40 años, siento que yo sola me hago una hiper-censura de todo lo que pienso o escribo porque como ya nada es igual, ahora estoy más consciente de mis opiniones, y también, porque ya soy una señora aburrida que nadie quiere escuchar y mucho menos leer.

Traigo cargando unos 10 años en los que de verdad me encantaría soltar todo el "agobio" aquí, escribir, despotricar, desahogarme, llorar mientras escribo, hablar mal, dar opiniones que nadie me pide, pedir ayuda, mandar a la chingada... y descansar el alma. Pero hoy solo me limitare a hablar de mi última experiencia con la que debería haber valorado más mi vida y que parece que hoy, después del trago amargo, pareciera que no hubo lecciones, y que me hace re-pensar que ya estoy hasta la madre de estar deprimida y no querer salir del hoyo.

Y resulta que el 3 de noviembre alcancé todavía la promoción del mes "rosa", le cacaraqueé a quien pude que iría a hacerme mi mastografía y US mamario, porque ese día quizás ya no regresaría al trabajo. No recordaba que teníamos puente del día de muertos, así que alguien me invitó a ir a un balneario, y le comenté que no podría porque tenía mi estudio, que era la primera vez y que "no fuera a ser que saliera todo mal", que estaba nerviosa y que prefería quedarme en casa.

 

- - TODO MAL - -
Entonces fui a hacerme mi estudio y en la primer imagen de rayos X, la técnica radiologa me dice que "ahi hay algo", y que la doctora me hará el ultrasonido con mayor detalle en esa zona. Y pues sí, ya no me soltaron. ¿El diagnóstico?, una lesión que clasificaron como BI-Rads4a. En ese mismo rato, me pasaron el teléfono de un oncólogo y para las 18:00h ya tenía programada una cirugía para la semana siguiente.


- - LA SEMANA - -
Cuando salí de la clínica donde me hice el estudio, el semblante de todas las trabajadoras y secretarias cambió, ya no me sonreían y yo me sentí muy mal -pensé que lloraría- pero sí, un poco con ojo Bambi, pagué y me fui de ahí. En la primer cuadra que vi desocupada me estacioné y lloré como niña chiquita cuando quiere a su mamá. Y le llamé por teléfono -contestó mi papá- y lloré más. Le pedí a mi madre que viniera a León el día de la cirugía porque necesitaba quien cuidara a mi hija.

En mi cita con el oncólogo, quise mostrar mi lado maduro, me contó como estaría el asunto y me dio opciones por si todo salía mal. Una mastectomía radical -le dije- y la cita para la cirugía quedó para el 10 de noviembre. Así que toda la semana me la pasé pensando si no me había pasado de "madurez" con mi elección. La realidad es que por mi elevado IMC no tengo SGMM, así que atenderme en un servicio particular no era una opción para una cirugía conservadora con una serie de tratamientos por radioterapia. Aun me quedaba la opción de las quimioterapias post-mastectomía por medio de mi seguro social que tengo por mi trabajo, pero que de igual manera, no sería algo tan sencillo, por cuestiones más que nada burocráticas y de falta de capacidad de las instituciones de salud. La vida no iba a ser nada fácil a partir de ahora.

Tuve momentos en que me derrumbé, lloré tanto como niña chiquita, me arrepentí de todos los errores que he comentido con mi cuerpo, con mi salud, con mi alimentación, con mi estado de ánimo, con mi trabajo y el estrés y tristeza que me he provocado por al menos 10 años. 

 Cuando alguien me llamaba por teléfono o a quien le contaba la situación, me veían fuerte y me comentaban que les daba tranquilidad verme fuerte, ¡¿era en serio?!, resulta que yo tenía que ser fuerte para ellos, porque sería muy incómodo tocar el tema si me encontraban derrotada, de igual manera evité comentárselo a mucha gente, prefería mantener mis emociones blindadas a enfrentarme con personas que desearan no tener que haber preguntado ¿cómo estoy?, por no tener qué decir. No los culpo, yo soy la reina de las frases más pendejas para los peores momentos.

Fue una semana muy difícil, baje como 6 kilos de pura tristeza en una semana y se me notaban sobre todo en la cara tan demacrada que me gané en tan solo una semana.


- - LA CIRUGÍA - -
Llegué a tiempo para que me pusieran un arpón que ayudará al cirujano a remover el nódulo, todo con anestesia, bendita anestesia. De ahí a esperar a que llegara la hora, se demoraron una hora más antes de que pudiera ingresar al quirófano, al entrar vi a mi ginecóloga como parte del equipo del oncólogo, y de nuevo sentí ganas de llorar, aunque no es una persona muy grande de edad, no se por qué la veo tan maternal conmigo, pero verla ahí, fue muy importante en ese momento en el que me sentía muy vulnerable. Me recosté en la plancha (o como se llame), y mi último recuerdo fue mucho dolor en el brazo porque me inyectaron algo frío, me quejé del dolor, ¡claro que esta frío!, estaba en el refrigerador -me respondieron- y ya no supe más.

 

- -  EL DESPERTAR - -
Fue como si me hubiera graduado, apenas abrí los ojos vi a varias personas que me felicitaban, entendía pero no entendía, estaba muy drogada todavía.


- - EL ALTA - -
Cuando llegué todo mundo me atendía muy bonito, me pusieron en una habitación grande, pero cuando desperté ya sin la resaca de la anestesia, me di cuenta que estaba en una especie de cubículo, casi en un pasillo, porque pasé de permanencia indefinida a procedimiento ambulatorio. Me informaron que en el transoperatorio el patólogo determinó que era benigno y me dijeron, en cuanto se pueda parar ya se puede ir.
No soy una persona que haya pasado por muchas cirugías, pero por lo general, al menos me quedo todo un día ahi en el hospital, pero esta vez, fui al baño, caminé y me despacharon. Vengo a ¿darme de alta? - le dije a la persona de la recepción-, y me pidio que le marcara al médico para ver cómo le pagaría, todo raro el asunto, pero al final una media hora después ya estaba camino a mi casa, con mucha hambre.


- - EL RESULTADO - -
Dos semanas después me entregaron el resultado de mi estudio, y sí dice muchas cosas que no entiendo pero al final, entre tanto texto, que "la cosa" era benigna.


- - LA PROMESA - -
Y pues, en ESA SEMANA, de llorar y sentirme mal, me hice a mi misma la promesa de que ya no iba a regresar a ese punto de donde partí el 3 de noviembre. Ya pasaron más de cuatro semanas, y no veo que empiece a cumplir mis promesas, así que, voy a dejar la lista de lo que ya debería empezar a hacer:
- Ir a terapia psicológica: aunque siempre me he resistido a ir por un tema muy pendejo. Lo cierto es que, ahora que tuve esa semana en la que me quebré por que decidí lidiar yo sola con mis emociones, pues resulta que me sentí muy sola, necesitaba un apapacho que nadie me dio, necesitaba que me abrazaran y no lo pedí, y si voy a seguir así, necesito que alguien me de herramientas para saber cómo lamerme las heridas yo sola y superar el miedo, porque tiendo a quedarme "ahí", en ese lugar de sentirme insegura y de que todo volverá a pasar en cualquier momento, perdiéndome la vida por estar en el trauma eterno.
- Hacer ejercicio: necesito empezar a moverme, ya no pido tanto, necesito una rutina que mi hueva no me haga decir "empiezo el lunes", neta que en este punto de mi vida, con que salga a caminar 30 minutos todos los días, sería un buen comienzo.
- Mejorar mi alimentación: he tenido malas experiencias con dietas, la que me prohibió hasta los chicles trident, la que casi me deja calva, la que me daba medicamentos derivado de anfe..., la que me dio redotex y orlistat, la que no me pasaba las recetas loluego y me dejaba en visto... De por si tengo poca fuerza de voluntad, necesito un buen equipo, y necesito agarrar la pinche puta onda.
- Cambiar mi trabajo: ya empezaba a agarrarle amor a la mala vida, y poco a poco me gané el respeto y mi espacio, pero ya no es sostenible. Necesito mi red de apoyo familiar, ya son 10 años fuera de casa y mis padres envejecen y también me pesa mucho.
- Ir al médico periódicamente: si bien esto sí lo hago, aveces lo voy espaciando mucho por desidia o miedo de recibir malas noticias. Pero con esto aprendí, que una mala noticia a tiempo, puede ser una buena noticia al final.
- Pensamientos sanos: Muchas veces mis pensamientos no representan lo que soy en la vida real, desde que soy niña he sido invadida por pensamientos intrusivos (ahora ya se cómo se llaman), y que aunque no me representan en mis acciones, cargar pensamientos raros o feos no ayudan porque toda la vida me estoy recriminando, como si de verdad pensara las cosas como algo planeado por mi misma... bueno, pues eso.

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Así que en resumen, tengo un nudo en la garganta desde hace semanas y que ya es necesario dejar de compadecerme, sacar los pies de la cama y ponerme a hacer algo.

26 de julio de 2022

El paso de la tecnología

Ya tenía rato, algo así como años, que quería hacer la lista de mis celulares a lo largo del tiempo. Soy algo así como una millenial con espíritu de genX,  que empezó estos andares de la vida sin celulares ni laptops y la verdad sí que era feliz así. Fui una niña que jugaba a las muñecas, que inventaba personajes, que hacía comiditas con lodo, que traía las rodillas partidas y que nunca supo jugar videojuegos (atari y NES que fueron los que me tocaron), ni andar en bici. Tampoco tuve diskman porque era pobre y cuando me regalaron un walkman me lo robaron en un asalto que tuve por ahí de 1999, en el que por cierto, como no había celulares, no pudimos avisar a nadie a la mitad de la carretera.

En fin, más por nostalgia que por presunción, quisiera hacer mi lista de celulares:

1) Motorola 7500 microtac. Este celular lo compró mi papá por ahi del 2003 y nos lo prestaba cuando salíamos mi hermana y yo como para estar en contacto con él, pero me daba mucha vergüenza sacarlo, primero porque lo traíamos en un calcetín para que no se maltratara, y segundo porque naaaadieee tenía celulares, eran contadas las personas que usaban uno y que te sonara el "ti-ti-ti-ti" del cel a la mitad de una clase no era padre (aunque la única persona que llamaba era papá).
2) Nokia 5110. Este cel ya era más discreto, nos daba menos penita sacarlo de la mochila porque ya no viajaba en calcetín, ya tenía su propia funda, que era horrible, pero se empezaba a ver la moda de las fundas, igual casi nadie tenía celular, pero en el transcurso de ese semestre en la uni, de a poco, el salón se fue llenando de "tururutu-tururutu-tururutu-tuuuu"
3) Motorola T191. En este punto y después de los dos ladrillos anteriores, puedo decir que amaba mi celular. Ya para entonces cada quien tenía su propio móvil y no teníamos que compartir el único de la casa con todos, era hermoso, tenía el juego de la viborita y yo era una campeona en mis propios records jaja. Si la tecnología no hubiera avanzado, me habría quedado con él para siempre.
4) Motorola E380. Me encantan las transparencias y las luces, y este cel me lo daba todo. Tal vez no fue mi mejor compra, porque en esas épocas nokia estaba arrasando con modelos más interesantes, pero yo era novedosa y me encantaba que hubiera luces por todos lados. La pantalla ya era a color y y cada vez era más rápida para mandar SMS hasta con los ojos cerrados. Hasta que un día murió, no se qué pasaría, ya no lo recuerdo, pero por lo general mis cambios de cel eran por que el anterior ya no las podía.
5) Motorola PEBL U6 (La piedrita de río). Para este momento me sentía convencida de que motorola era mi marca, y cuando mi papá me lo regaló a su gusto, me encantó,  sentía que nunca iba a cambiarlo. Me encantaba, jugaba con el abriendo y cerrando la tapa, los botones eran exquisitos, los mensajes SMS se escribían rapidísimo, empezaba la era de las cámaras y en realidad era la onda, hasta que dejo de funcionar.
6) SonyEricsson Cybershot C902. El día que adquirí este celular iba con mi mamá y ahí entre mis ahorros y un esfuerzo de ella para completarlo lo compramos, pese a que se nos hacía algo caro ella me ayudó a darme el gustito. Cuando lo empecé a usar sentía que no merecía tanta tecnología, nadie en mi familia tenía un celular con una cámara así de poderosa y al poco tiempo descubrí que mis amigos sí tenían celulares con cámaras más pro que el mío, pero aun así este celular me hizo muy feliz. También me generó el tic de estarle abriendo y cerrando la cámara, un buen día tuve dinero para comprarme otro que pensaba que sería mejor y este se lo pasé a mi mamá, que la verdad nunca le gusto tanto y al poco tiempo dejó de funcionar.
7) Nokia 5800. El cambio a una pantalla grande era lo más cool de lo cool. A pesar de que desde el pebl ya hacía mis intentos de navegar en opera, este nokia me enseñó que mis intentos por navegar en internet con datos de tarjeta prepago no eran nada ante el poderoso ¡WIFI!. El gusto me duró poco, ya que ese año fue un invierno muy crudo y las temperaturas llegaron a una sensación térmica de -13ºC y entonces la pantalla dejo de funcionar. Tenía que calentar la pantalla para que encendiera, así que siempre lo traía enchichado para poder atender mensajes. Si hubiera tenido mas dinero en esa época me habría gustado tener el C6 que tenía un teclado completo qwerty, pero pues no me podía dar esos gustos. Se lo regalé a mi novio que traía un celular peor al mío y con la promesa de que lo arreglaría para usarlo se lo llevó, pero pues hace poco tiramos el esqueleto desarmado xD
8) Samsung Galaxy ACE (creo que II). Sep!, esta fue la época de la revolución en los celulares, ya había blackberry y iphones, pero pues una no podía darse esos lujos. Y dado que en este punto ya me sentía superada por la tecnología, no me esforcé por buscar características importantes en el equipo, solo vi una pantalla grande y buen precio y me dejé llevar. Y me llevé el chasco cuando a pesar de ponerle una memoria externa, las aplicaciones se guardaban únicamente en la interna, así que al poco tiempo de tenerlo ya no le cabía nada. Un amigo me ayudó a borrar todas las aplicaciones inútiles con un software y con eso gané al menos que dejaran de aparecer los mensajes de "no hay espacio suficiente". Tampoco me duró mucho el gusto ya que hasta el momento ha sido el único celular que me han robado, así vilmente sacado de la bolsa de la nalga de los jeans. Eso hizo que volviera a usar un Nokia 3120c, que era de mi mamá, lo traje varios meses ya que en ese punto fue cuando me mudé de ciudad y no podía comprarme un mejor celular.
9) iPhone 4c. Mi papá de novedosos se compró este celular por internet y como que aun no asimilaba bien el cambio de android a iphone, por lo que a los meses de mudarme a SLP me lo vendió por una módica suma. Y a partir de ese momento le vendí mi alma al diablo. Me encantaba, le compré una funda de orejas y rabito de conejo. Era una niña estrenando barbie con pony casi casi.
10) Samsung Galaxy S5. En la planta donde trabajaba ya todos eran team iPhone o team galaxy, como los iPhone estaban muy caros decidí cambiar a android y por recomendación de los colegas compre este equipo. La verdad, ya nada fue igual, intenté adaptarme, no solo en este equipo sino en el siguiente también, pero ya mi corazón estaba en otro lugar.
11) Samsung Galaxy S6. Cambié a este modelo en una época en la que recibí un aguinaldo y le regalé el otro a mi papá, el cual por cierto le robaron ¬¬'. Y este eventualmente se lo pasé a mi pareja, el cual por cierto lo perdió. Bien dicen que lo que no cuesta no se valora.
12) iPhone 6s Plus. Este fue el momento en el que cambié de trabajo y necesitaba una oficina portátil, me encantó, tenía miedo y sentí que nunca iba a acabar de pagarlo pero sí pude, 12 meses después >_<... lo usé por casi 5 años, y me encantaba. No tengo quejas, solo al final dejo de funcionar el "timbre" parece que por problemas de la bateria. Se lo regalé a mi papá y bueno le dio vida nuevamente.


 

Hasta aquí dejaré mi lista, la cual va prácticamente del 2002 al 2019, porque ya lo más moderno no es nostalgia. Fue bonito recordar cada etapa, pues en cada equipo iban un montón de mensajes, llamadas, fotografías y/o momentos que dejaron huellita.

Cuídense... los quiero.

29 de marzo de 2022

En el cuerpo equivocado

Así... 

en este universo,
en esta galaxia,
en este mundo,
en este plano,
en estos tiempos,
en esta vida... me tocó nacer.

Todo te gustaba de mi, menos que era yo.

 

(para Marte)