"Estamos cerrando un año importante para los jóvenes. No sólo porque han protagonizado la Jornada Mundial de la Juventud que se celebró en Madrid el pasado mes de Agosto, o porque han desempeñado un protagonismo especial en las movilizaciones de indignados que se realizaron el 15M. Tampoco por ser protagonistas de los botellones con los que se entretienen o distraen y ensucian impúnemente los barrios.Este año las cifras de paro juvenil han desbordado todas las previsiones. Si a primeros de año la tasa de paro estaba en el 43,5%, a finales de año supera el 55%. Aunque es un problema importante para el futuro de Europa en el que estamos invirtiendo 2.000 millones para solucionarlo, para el futuro de España está siendo el problema prioritario. Si a las frías cifras añadimos las encendidas y casi trágicas conversaciones que mantenemos con nuestros hijos, alumnos y conocidos, comprobamos la gravedad de una situación para la que, a corto plazo, se ven pocas salidas.
Es la primera vez que el discurso de investidura de un presidente del gobierno ha dedicado atención a los jóvenes. Rajoy llegó a recordar una convicción de nuestras conversaciones: es la primera vez en la historia en que la vida tratará peor a los hijos que a los padres. No quiso resignarse a que nuestros jóvenes fueran una generación perdida y prometió hacer todo lo posible para detener lo que llegó a llamar despilfarro de riqueza y energía. Aún no sabemos cómo reducirá este paro, sin embargo está claro que no puede prescindir del empuje, vigor, formación y energías que proporciona el idealismo juvenil. Recordó la necesidad de que los jóvenes tengan relevos y conserven su derecho a soñar, a construir su propio futuro.
También es la primera vez que el Mensaje de la Iglesia para la Jornada Mundial de la Paz que celebraremos el 1 de Enero de 2012 está destinado a los jóvenes. Apela al impulso idealista de los jóvenes y se pide a las instituciones educativas que piensen en ellos para que no se desanimen, descubran su propia vocación y se sientan valorados. Los nubarrones de la crisis sólo pueden despejarse evitando que la generación actual de jóvenes no sea una generación perdida y para ello nada mejor que mantener viva la tensión hacia los ideales. Urgente tarea que puede comportar sacrificio e ir contracorriente." Podéis ver el artículo completo en Las provincias, 30.12.2011.

























