domingo, 25 de febrero de 2018

Trivializar los símbolos


"En su declaración ante el juez Pablo Llarena, el expresidente de la Generalidad Artur Mas alegó que la declaración de independencia aprobada el pasado 27 de octubre era “puramente simbólica”. Mas acudió a declarar porque el juez amplió la investigación para delimitar las responsabilidades ante el posible delito de sedición que presuntamente podía haber cometido él y los líderes independentistas según el documento Enfocats, considerado hoja de ruta del “proces”. En la misma línea se pronunció el portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso, el diputado Joan Tardá, quien volvió a utilizar la misma expresión para juzgar la declaración de independencia: era un acto “de carácter simbólico”.

Aunque aparentemente estos dos líderes políticos utilizan el término simbólico de la misma forma, quienes tengan ocasión de contextualizar ambas declaraciones podrán percibir que hay dos usos diferentes del símbolo. El primero podría identificarse como un simple uso retórico, estético y hasta ornamental del concepto, como si careciera de valor real y fuerza, como si fuera algo de lo que se pudiera prescindir cuando nos tomamos las cosas en serio. Como dijo Mas, “sin recorrido real”. En este caso el símbolo sería algo así como una licencia jocosa, de simple valor literario o imaginativo, sin consecuencias sociales de ningún tipo. Para el diputado Tardá, el carácter simbólico de la declaración de independencia que realizó Puigdemont tiene un significado distintos al que le otorga Mas porque ha dejado claro que lo simbólico no tiene que entenderse como “engaño”, que debe interpretarse con el mismo valor que tienen otros actos parlamentarios.

Aunque la opinión pública no siempre tenga capacidad para contextualizar con detalle estas declaraciones que ya habíamos oído en otros líderes del proceso independentista, en todas ellas se produce un uso torticero y trivial del concepto de símbolo. Un uso perverso y malintencionado que está siendo utilizado como núcleo de la estrategia defensiva y que parte del supuesto de que los ciudadanos no tienen competencia hermenéutica para interpretar lo que se esconde detrás de la declaración de independencia. Es más, se trata de un uso perverso porque se introduce un torpedo en la hermenéutica de los letrados para que se aclaren de una vez con el concepto de “símbolo”. Recuerden los lectores que hay resoluciones judiciales donde el desprecio a la bandera, las imágenes del Rey o el himno nacional son expresiones del libre albedrío propias de una democracia avanzada, como si la bandera, la imagen del rey o el himno fueran simples símbolos que carecen de valor cívico. Si los símbolos fueran tan poco importantes, ¿qué sentido tendrían los lazos amarillos para el PdCAt?, ¿qué valor tendría el anillo con el que estos líderes independentistas utilizan la fidelidad a sus esposas?" Podéis ver el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/trivializar-simbolos-20180225004643-ntvo.html

Hambre y sed de verdad

"Con la llegada de la Cuaresma también se pone en marcha la campaña de Manos Unidas. Este año lleva como lema “Comparte lo que importa” y los diseñadores del cartel han elegido cuatro elementos icónicos significativos: una mano, un teléfono móvil, el agua y un paisaje agrícola. No han utilizado una gama cromática cálida sino de grises, verdes y azules pálidos, como si quisieran decirnos que el planeta está presidido por tonos fríos que necesitan el movimiento de la mano humana para que comience la primavera. Nos quieren recordar que también la tierra necesita nutrientes, que también el planeta a punto de ser cultivado porque tiene hambre y sed.

Si observamos con detalle la imagen, el centro de atención está en la esquina superior izquierda del teléfono móvil utilizado como regadera. El agua no está cayendo, pero está a punto de caer. Depende de un simple, fácil y sencillo movimiento de la mano que sujeta la regadera. Con una pequeña inclinación de la mano podría caer el agua a una tierra donde parece que ya ha caído otras veces porque el campo está roturado y sembrado anteriormente. Aunque gran parte de los observadores piensen que el foco de atención está en el agua (naturaleza), teléfono móvil (tecnología) o la mano (acción humana), el verdadero foco de atención está fuera de la escena: en la orden del cerebro a la mano de la persona para que incline (o no) el recipiente del agua. El foco está puesto en la intención de la persona cuya voluntad tiene que determinarse con la inclinación de la mano para decidir regar.

Alguien creerá que el lema elegido es un poco enigmático porque no remite a ninguno de los Objetivos para el Desarrollo sostenible con los que Naciones Unidas trabaja para erradicar la pobreza. Sin embargo, al elegir el verbo “compartir” se han centrado en una acción comprensible y operativa que afecta a los 17 objetivos con los que se ha construido la Agenda 2030. Ninguno de los objetivos generales que se describen podría medirse, comprobarse y evaluarse si los países implicados no estuvieran dispuestos a “compartir”. No se trata sólo de compartir presupuestos, recursos o tecnologías sino de compartir ideas, mentalidades, personas y horizontes de vida buena para todos. Con independencia de que sean 17 o 70, cualquier objetivo relacionado con la sostenibilidad del planeta exigirá una ciudadanía global con voluntad de compartir.

Para que el compartir sea sincero y pueda hacer operativos los objetivos para el desarrollo sostenible debe estar alimentado por un horizonte de verdad en la gestión y administración de la información. De nada servirán las campañas en las que nos embarcamos para promover el desarrollo integral si no tomamos posiciones claras en la sociedad de la información, es decir, si no proponemos una lectura crítica, reflexiva y selectiva de la información que diariamente nos bombardea. La movilización cotidiana con capacidad de forjar el carácter, promover la virtud cívica y transformar los corazones se alimenta diariamente de datos o informaciones que muchas veces son medias verdades, cuando no mentiras interesadas. De nada vale nuestro trabajo cotidiano si nos resignamos a que la sociedad de la información se transforme en la civilización de la mentira y la posverdad.

Esa mano que tiene que moverse tiene que estar empujada por una voluntad de verdad que se está abriendo paso como condición necesaria para compartir y promover el desarrollo. Aunque no sea suficiente porque tiene que ir acompañada de gentes comprometidas, recursos de todo materiales e instituciones serias y transparentes, esta voluntad de verdad también se está haciendo un hueco en la agenda de los gestores de la globalización. Recordemos que hace unas semanas  se presentó en el Foro de Davos el informe de una fundación que evalúa los niveles de confianza y credibilidad institucional del mundo. La conclusión de este informe mostraba bien que cuando la mentira se disfraza de posverdad, disminuyen los niveles de sinceridad, credibilidad y confianza entre personas, instituciones y pueblos.

Si ponemos en relación la imagen de la campaña y las conclusiones de esta fundación, podemos afirmar que las probabilidades de éxito que tienen las campañas para promover el desarrollo sostenible están directamente relacionadas con la transparencia en la información, la credibilidad y la generación de confianza. En este sentido, la batalla contra la pobreza y la promoción de una ecología integral a la que también nos invita con insistencia el Papa Francisco, es una batalla contra la indigencia intelectual, contra las mentiras dificultan la credibilidad y contra las medias verdades que impiden la reciprocidad, la cooperación y el desarrollo. 

Por primera vez, este último informe del barómetro mundial de la confianza y credibilidad presentado en Davos indica que en los indicadores de la globalización también hay hambre y sed de verdad. Por primera vez, la comunidad internacional tiene datos e información suficiente para afirmar que la batalla del desarrollo sostenible también es también la batalla por la verdad, por la credibilidad y por la promoción de capital confianza. Por primera vez, la comunidad internacional tiene evidencias científicas y técnicas de una convicción que animó hace varias décadas a las inquietas mujeres que pusieron en marcha Manos Unidas: la lucha contra el hambre está movida por al hambre y la sed de verdad." Podéis ver el artículo completo en www.entreparentesis.org

domingo, 18 de febrero de 2018

Rectora Mestre


"El próximo día 22 se celebran elecciones a rector en la Universidad de Valencia. Si hasta hace poco, esta universidad era una pieza clave en la modernización de la ciudad, en las últimas décadas se ha convertido en una institución determinante para al desarrollo de toda la Comunidad. No sólo por el impacto social, cultural y económico en el área metropolitana o las diferentes extensiones que muchos pueblos tienen, sino por el hecho de que se ha convertido en una referencia institucional para el conjunto de las universidades españolas. Los datos recientes del Webometrics Ranking of Worl Universities que publica el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que mide la visibilidad en determinadas áreas de investigación y docencia, la sitúan ya en el tercer lugar de las universidades españolas.


En lugar de plantearse como una institución que gestiona, mantiene o transmite el conocimiento, se ha convertido en una institución que genera, construye y difunde conocimiento con todos, junto a todos y para todos. Esta implantación, desarrollo y capilarización se ha producido porque durante los últimos años no se ha planteado la autonomía en términos de encapsulamiento tribal, sino en términos de servicio, colaboración y cooperación con las instituciones locales.

A las elecciones se presentan tres profesores que heredan una institución hasta ahora dirigida hábilmente por el profesor Esteban Morcillo. Un profesor que ya organizó una candidatura de consenso con la que ha capeado un temporal presidido por una crisis económica que ha exigido ajustes, recortes, reestructuraciones, restricciones y, sobre todo, prudente capacidad negociadora para mantener a flote una nave con una situación financiera compleja. Aspiran a sucederle los profesores Vicent Martínez, Mª Antonia García y Mª Vicenta Mestre, cada uno con un equipo de académicos con los que están pidiendo el voto a la comunidad universitaria. Los tres administrarán la herencia del profesor Morcillo y es probable que, después de las elecciones, los tres tengan que reorganizar sus equipos para el consenso, con lo mejor de cada programa para estabilizar el rumbo y mantener la velocidad de crucero.

El voto ponderado obliga a presentarse a las elecciones con propuestas de mejora para todos, lo que significa elaborar un programa atractivo para profesores, alumnos y personal administrativo. Aunque los tres candidatos tienen propuestas interesantes para rejuvenecer las plantillas, estabilizar los asociados, simplificar la burocracia, afrontar la digitalización y evitar que la universidad no se particularice o tribalice, la profesora Mestre puede capitanear la navegación con solvencia y firmeza. Convencidos de que genera confianza, tiene voluntad de dialogo y fortalece el trabajo en equipo, quienes trabajan con ella se atreven a llamarla “Rectora Mestre”." Podéis ver el artículo completo enhttp://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/rectora-mestre-20180218004402-ntvo.html

domingo, 11 de febrero de 2018

Política y religión


"Hace unos días nos visitó el líder socialista Carlos García de Andoain. No vino a poner paz entre las diferentes familias del socialismo valenciano sino a impartir dos interesantes conferencias sobre la relación entre política y religión. Algunas  agrupaciones locales del llamado “cinturón rojo” lo invitaron porque saben la importancia que sigue teniendo el cristianismo entre los militantes que antiguamente se llamaban “de base”, es decir, aquellos que no están en órganos directivos y mantienen vivas las corrientes, familias o tradiciones de las agrupaciones socialistas.

También se le invitó al Centro Arrupe donde analizó el retorno de la religión a la agenda política. A su juicio, hay cuatro vectores que marcan la nueva presencia de las religiones. Por un lado, la religión como factor de demarcación entre civilizaciones, es decir, como elemento clave en el estudio de lo que Samuel Huntington ha llamado “choque de civilizaciones”. En continuidad con este planteamiento diferenciador, las religiones se han convertido en un factor identitario clave en la sociedad de la información. Cuando la globalización y la tecnología de la información parecen homogeneizar todas las formas de vida, las religiones tienen un poder para generar identidades que no tiene ningún otro producto cultural.

La religión también se ha hecho presente por el análisis de los movimientos migratorios, de hecho, cuando las administraciones públicas se toman en serio la inmigración no tienen más remedio que acudir a expertos que les ayuden a gestionar la pluralidad de prácticas, costumbres, tradiciones, símbolos y credos. En este sentido, la voladura partidista de espacios públicos de formación e integración como el que se había creado en el propio Centro Arrupe y que el gobierno del Botánico suprimió nada más llegar, muestra que en estos temas al Presidente de la Generalidad ni está ni se le espera. Si el gobierno del Botánico hubiera creado la Dirección General de asuntos religiosos como se hizo hace años en Cataluña, ahora no tendrían que lamentarse por el hecho de que, con apenas el 18%, el último barómetro del Consell muestre que el pacto PSPV-Compromis no lo conoce “ni Dios”.

Hay un cuarto vector relacionado con el papel de las confesiones religiosas en la polarización política: desempeñan un papel central en la gestión de valores posmaterialistas que también están presentes en las sociedades de modernidad avanzada. Sin atender a la tradición de Ronald Inglehardt que reivindica los elementos culturales,  posmaterialistas e intangibles, cualquier proyecto político está condenado al fracaso. Es una pena que estos debates sobre la relevancia pública de las religiones no tengan el alcance parlamentario que se merecen, mostrarían que nuestra clase política está más preocupada por los proyectos de futuro que por rencores del pasado." Podéis ver el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/politica-religion-20180211235924-ntvo.html

domingo, 4 de febrero de 2018

Servicios sociales excluyentes


"La vicepresidenta ha presentado el “Anteproyecto de ley de servicios sociales inclusivos de la Comunidad Valenciana”. Después de más de dos años de gobierno, por fin se presenta un documento para que la sociedad valenciana conozca el modelo de sociedad y el modelo de administración pública del gobierno del Botánico. Por primera vez se presenta de manera ordenada un documento que pretende organizar de manera sistemática no sólo la “protección social” sino el “derecho a la identidad y la expresión de género”, es decir, estamos ante un documento que no se limita a reorganizar los servicios sociales sino a cambiar el modelo de sociedad desde el modelo de administración pública. El gobierno valenciano sigue en su tarea de luchar contra los principios de una sociedad solidaria, abierta, moderna y competitiva. Más que incluir, estamos ante un documento para excluir; más que un documento garantista para la cooperación social, estamos ante un documento sectario elaborado para el enfrentamiento social.

Tendremos suerte que el debate parlamentario y los posibles recursos de inconstitucionalidad harán que estas 100 páginas quede en agua de borrajas. El presidente Puig y el socialismo valenciano no podrán decir que se trata de un documento de Compromis y la señora Oltra porque destacados miembros de su partido apoyaron explícitamente una circense presentación en la que no faltaron batucadas, canapés y el endiosamiento ceremonial de la vicepresidenta: Oltra en estado puro.

Los partidos de la oposición en lugar de salir y desmontar uno por uno los argumentos propuestos han preferido guardar silencio. Espero que en los próximos días digan algo y en el parlamento saquen a relucir sus mejores armas porque, de lo contrario, más nos valdría a todos buscarnos otra comunidad para jubilarnos. El documento se presta a varias lecturas y en la primera que uno realiza descubre la verdadera intención de los firmantes del Botánico: “imponer las políticas” (p.11). Por si no tuviéramos bastante con el resto de códigos, el documento se presenta como “nuevo código social valenciano” (p.12) que pretende “desterrar el carácter discrecional de nuestro sistema” (p. 13).

A pesar de que propone una colaboración con la iniciativa privada, pregunten a AERTE, las fundaciones de la sociedad civil y las organizaciones de voluntariado si los han tenido en cuenta. Y eso sin contar con los ayuntamientos en los que recae el peso financiero, los colegios profesionales (porque a excepción del colegio de trabajadores sociales, educadores sociales y psicólogos que parecen los únicos beneficiados por la ley), el resto de profesionales no tienen nada que decir. El debate no ha hecho más que comenzar porque además de cierto sectarismo e improvisación estamos ante una propuesta irresponsable de adanistas señoritos burgueses: “yo invito, tu pagas”." Podéis ver el artículo completo en:http://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/servicios-sociales-excluyentes-20180204013611-ntvo.html