
"En su declaración ante el juez Pablo Llarena, el expresidente de la Generalidad Artur Mas alegó que la declaración de independencia aprobada el pasado 27 de octubre era “puramente simbólica”. Mas acudió a declarar porque el juez amplió la investigación para delimitar las responsabilidades ante el posible delito de sedición que presuntamente podÃa haber cometido él y los lÃderes independentistas según el documento Enfocats, considerado hoja de ruta del “proces”. En la misma lÃnea se pronunció el portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso, el diputado Joan Tardá, quien volvió a utilizar la misma expresión para juzgar la declaración de independencia: era un acto “de carácter simbólico”.
Aunque aparentemente estos dos lÃderes
polÃticos utilizan el término simbólico de la misma forma, quienes tengan
ocasión de contextualizar ambas declaraciones podrán percibir que hay dos usos
diferentes del sÃmbolo. El primero podrÃa identificarse como un simple uso
retórico, estético y hasta ornamental del concepto, como si careciera de valor
real y fuerza, como si fuera algo de lo que se pudiera prescindir cuando nos
tomamos las cosas en serio. Como dijo Mas, “sin recorrido real”. En este caso
el sÃmbolo serÃa algo asà como una licencia jocosa, de simple valor literario o
imaginativo, sin consecuencias sociales de ningún tipo. Para el diputado Tardá,
el carácter simbólico de la declaración de independencia que realizó Puigdemont
tiene un significado distintos al que le otorga Mas porque ha dejado claro que
lo simbólico no tiene que entenderse como “engaño”, que debe interpretarse con
el mismo valor que tienen otros actos parlamentarios.
Aunque la opinión pública no siempre tenga
capacidad para contextualizar con detalle estas declaraciones que ya habÃamos
oÃdo en otros lÃderes del proceso independentista, en todas ellas se produce un
uso torticero y trivial del concepto de sÃmbolo. Un uso perverso y
malintencionado que está siendo utilizado como núcleo de la estrategia
defensiva y que parte del supuesto de que los ciudadanos no tienen competencia
hermenéutica para interpretar lo que se esconde detrás de la declaración de
independencia. Es más, se trata de un uso perverso porque se introduce un
torpedo en la hermenéutica de los letrados para que se aclaren de una vez con
el concepto de “sÃmbolo”. Recuerden los lectores que hay resoluciones
judiciales donde el desprecio a la bandera, las imágenes del Rey o el himno
nacional son expresiones del libre albedrÃo propias de una democracia avanzada,
como si la bandera, la imagen del rey o el himno fueran simples sÃmbolos que
carecen de valor cÃvico. Si los sÃmbolos fueran tan poco importantes, ¿qué
sentido tendrÃan los lazos amarillos para el PdCAt?, ¿qué valor tendrÃa el
anillo con el que estos lÃderes independentistas utilizan la fidelidad a sus
esposas?" Podéis ver el artÃculo completo en: http://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/trivializar-simbolos-20180225004643-ntvo.html



