domingo, 28 de diciembre de 2014

Civilización infoadicta

"En casi todas las escenas familiares de estos días navideños se ha infiltrado un invitado peligroso: el WhatsApp. Es difícil encontrarse con algún amigo o conocido cuyas escenas  familiares no hayan sido sorprendidas por un mensaje, una fotografía o un vídeo curioso que le ha obligado inesperadamente a dejar la conversación y atender al móvil. Sin apenas darnos cuenta se ha convertido en un peligroso invitado que reclama de forma permanente nuestra atención, disminuye la intensidad en los diálogos y dispersa atención a los interlocutores. Y lo más grave del caso es que los médicos ya han detectado una enfermedad nueva:  apnea de WhatsApp. Ya hay ciudadanos cuyos niveles de ansiedad se disparan cuando no pueden consultar de manera periódica y compulsiva los infoenvíos. Esto es solo el comienzo de una civilización nueva que se anuncia con el año nuevo: una civilización infoadicta.

Hasta ahora, la adicciones convencionales estaban relacionadas con el alcohol, las drogas y el juego. A parir de ahora, las adicciones estarán relacionadas con las nuevas tecnologías. Cada vez es más difícil que nuestros hijos puedan pasar un día completo sin conectarse a las redes sociales. Es imposible conseguir que durante el desayuno, la comida o la cena no utilicen el móvil, la desconexión es un sacrificio. Las redes van a tener tanto impacto que conseguirán modificar categorías básicas de los héroes antiguos como las de sacrificio, virtud y valor.

Entre las redes, el whatsapp compite con Twitter y durante los últimos meses ha conseguido el sexto puesto en el Global Web Index. El elevado coste de los mensajes cortos y el valor que concedemos a la conversación permanente son dos causas que explican, también, el triunfo en nuestro país. Si el fenómeno era preocupante en el ámbito educativo cada vez lo es más en el ámbito laboral y profesional. Según informes de Microsoft, un trabajador es interrumpido una media de 4 veces cada 60 minutos. Según estiman algunas empresas de trabajo temporal, cada trabajador pierde una media de 10 horas al mes respondiendo al whatsapp o las redes, lo que se traduce en una supuesta pérdida de 13 días laborables al año.

Parece ser que la atención al whatsapp tiene efectos distractores que aconsejan su prohibición en determinadas profesiones. Aunque con la llegada de las nuevas tecnologías hemos comprobado que podemos ser ciudadanos multitarea, no podemos olvidar nuestra naturaleza vulnerable, incluso ante las nuevas tecnologías. El uso del whatsapp incrementa el estrés, reduce la productividad y corre el peligro de convertirse en una adicción. No será fácil restringir o regular su uso porque también puede llegar a ser una espléndida herramienta de trabajo. En algún momento, esta civilización infoadicta tendrá que plantearse una sana desconexión para promover cierta info-responsabilidad." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 28 de diciembre de 2014.

domingo, 21 de diciembre de 2014

La lotería del valencianismo político

"Algunos líderes han manifestado con claridad que si la Comunidad Valenciana tuviera un partido nacionalista moderado o incluso regionalista, nos hubiéramos enfrentado mejor a la crisis. Aunque la solución política no pase por construir de nueva planta un partido, sí pasa por la alfabetización ideológica de un centro derecha anémico y amnésico que parece haber olvidado sus raíces. Aún no he visto a ningún diputado o alto cargo de los populares que haya mencionado a Luis Lucia en sus discursos parlamentarios. Ya no me refiero en el Parlamento Europeo, el  Congreso o Senado, sino en las Cortes valencianas o la multitud de actos políticos que se han celebrado en los últimos años.

No tiene mucho sentido preguntarse por el cabeza de lista de los populares si quien represente al centro y la derecha desconoce el significado del valencianismo político. Si los conselleres y cuadros del PP hubieran asistido hace unos días a la conferencia que impartió el profesor Vicent Comes sobre la figura de Luis Lucia hubieran comprobado lo mucho que tienen que aprender del catolicismo social, del reformismo ideológico y de la pasión política que este personaje aún nos puede transmitir. Fue una conferencia brillante que se desarrolló en los círculos de estudio que se realizan en el Palacio de Colomina, y en la que el ponente recordó la figura de quien fuera ministro de Comunicaciones con el gobierno republicano de Gil Robles.

Después de asistir a las reuniones constituyentes de la CEDA quienes acompañaban a Lucia siempre realizaban el mismo comentario. Hay dos carencias importantes en el centralismo madrileño: la falta de sensibilidad para gestionar el nacionalismo moderado y el atraso ancestral en las iniciativas sociales, donde el movimiento agrario y el cooperativismo valenciano habían emprendido reformas importantes. El carácter vanguardista del regionalismo que Lucia representaba no era bien asimilado por los alfonsinos, carlistas o conservadores que componían la coalición.

A diferencia de otros nacionalismos articulados desde gabinetes de ilustrados y gramáticos, este hundía sus raíces en clases medias de agricultores y pequeños campesinos. Era un movimiento que surgía de abajo hacia arriba, participativa y cívicamente, es decir, de manera natural y no artificial. Se practicaba una política sin complejos y con elevadas dosis de generosidad o quijotismo. Nadie tenía miedo a identificarse con una doble patria porque confiaba en sí mismo, sus propias gentes y los valores a los que servían.


A pocas semanas de que los gabinetes demoscópicos indiquen digitalmente la candidata o el candidato oficial, sería bueno que diputados, cuadros y militantes hicieran los deberes que aún no han hecho y leyeran en algún momento a Lucia. Aunque no se lo crean, quizá sea una buena forma de que a todos nos toque, un poco, la lotería." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 21 de diciembre de 2014.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Crisis y gasto social


"El Movimiento Europeo organizó en Valencia el pasado miércoles un seminario que llevaba por título Un nuevo comienzo para Europa: la agenda de la nueva legislatura de la Unión Europea. Como responsable de este Movimiento en España, el diputado Eugenio Nasarre enmarcó la nueva agenda diseñada por Juncker con tres ideas fuerzas: reconstruir puentes en Europa, recuperar la confianza de los ciudadanos y reforzar la legitimidad democrática. Probablemente son ideas genéricas que han diseñado los tecnócratas de Bruselas y que dejan indiferentes a muchos ciudadanos. Ahora bien, si los ciudadanos supieran que el futuro de sus hipotecas, pensiones o salarios depende de estas ideas entonces pasaríamos de la indiferencia al compromiso.


La discusión no se centró en las posibilidades financieras que presenta el Plan Juncker, con las que se pretende estimular la inversión, fortalecer las expectativas de contratación económica para crear empleo y remontar el estancamiento económico. Tampoco en las posibles medidas para superarlo, como es el caso de la propuesta de Pâris y Wyplosz con la que se pretende hacer una quita de la deuda para que los estados puedan impulsar políticas de crecimiento. La conversación se centró en la inestabilidad de Grecia y el posible efecto dominó en la Eurozona.

En el coloquio pesó más Grecia que el Plan Juncker porque los ciudadanos no sólo estamos preocupados por los recortes que han producido las políticas de ajuste, sino por las consecuencias que estos tienen en el conjunto de las políticas sociales. Es razonable que estas preocupaciones generen inestabilidad porque los ingenieros financieros de la Eurozona no sólo padecen un diseño institucional complejo que dificulta sus decisiones, sino que utilizan mal los conceptos. Tenemos el ejemplo más claro en el concepto de gasto social, término que describe las partidas presupuestarias de sanidad, educación, servicios sociales o prestaciones por desempleo. Mientras la dimensión social de Europa y los estados que la componen se fortalezca en términos de “gasto” y no en términos de “inversión” será razonable la desconfianza.

El dinero empleado en sanidad, educación, menores desamparados, discapacitados, parados o pensiones nunca debería conceptuarse como gasto. Europa no avanzará mientras sus tecno-estados clasifiquen como “gasto social” el presupuesto con el que atender estos ámbitos de ciudadanía. Un avance que no se producirá sin evaluar los criterios y fórmulas de distribución aplicadas en las últimas décadas, más perfiladas por tiempos electorales cortoplacistas que por tiempos cívicos de necesidades. Esperemos que algún día la jerga utilitarista financiera corrija este error conceptual donde se usa despectivamente el término, como si se aplicara a grupos de ciudadanos marginales, improductivos, inútiles y carentes de valor." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 14 de diciembre de 2014.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Rumor de ángeles

"He querido que “Ángeles” vaya con mayúsculas porque tienen nombre y apellidos. No me refiero a Miguel, Gabriel o Rafael sino a los famosos Ángeles de Victoria’s  Secret, la exitosa marca de lencería y productos de belleza femenina. La fama de muchas modelos está asociada a esta marca, personajes tan célebres como Claudia Schiffer, Lily Aldrige, Gisele Bündchen o Miranda Kerr permanecerán para siempre asociados a ella. Este año contamos entre los Ángeles con un nombre español, una estudiante de Derecho de la Universidad Complutense y que ha trabajado ya como modelo: Eugenia Silva.

No voy a desentrañar el perfil de estas modelos, pero sí quiero comentar una experiencia, literaria claro está, que he tenido con ellas. Primero fue una conversación familiar en el desayuno que giró en torno al desfile que la marca ha realizado por primera vez en Europa y que dentro de unos días se retransmitirá por televisión. Mis hijas no sólo conocen con detalle las características del espectáculo y los personajes, sino que comentan la curiosidad e interés que despierta entre todas las chicas de su edad. Incluso una de ellas que ya tiene un pequeño trabajo hizo las gestiones necesarias para asistir al desfile y comprobó que su sueldo de semi-mileurista no le alcanzaba para pagar los 13.000 Euros que costaba la entrada.

Si solo hubiera sido esto no le hubiera prestado mayor atención, pero un rato más tarde en el metro dos grupos de jóvenes veinteañeras estaban con el mismo tema. No sólo hablaban profusamente del espectáculo fastuoso sino del ideal de vida que estas chicas representan. A una se le oyó con claridad: “…yo también quiero ser un ángel”. Me ahorro los comentarios que les hicieron sus amigas, pero tomen nota los maestros, profesores y pedagogos para conocer algunas motivaciones exitosas de nuestra gente menuda.

Antes de comer, un joven profesor terminó de ponerme al día. Este sí que era un especialista, aunque se había doctorado en Filosofía, ahora debería dirigir un máster de Angelología. Conocía a la perfección las características del desfile, las medidas y nacionalidades de los ángeles y, sobre todo, el formato musical donde este año repetía Taylor Swift y se estrenaban Ed Sheeran o Adriana Grande. Ingenuo de mí, le pedí que me ayudara para decidirme sobre los temas de una semana tan intensa. Le comenté lo importante que sería conmemorar el aniversario de la Constitución, la posibilidad de retomar el aniversario de la promulgación de la Declaración de los Derechos Humanos que celebramos el próximo día 11. Incluso le mostré mi sorpresa por las palabras de Pérez-Reverte en México cuando, en su conferencia sobre Mil jóvenes y el Quijote, advirtió a los adolescentes que deberían leerlo, vitaminarse y prepararse para el fracaso. Después de ver la cara que me puso, me limito a trasladarles este rumor de Ángeles." Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 7 de diciembre de 2014.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Bioética y salud mental

"Los miembros del Comité de Ética del Hospital Clínico de Valencia no podíamos imaginarnos la favorable acogida que recibiría dedicar el pasado jueves 27 la VI Jornada Autonómica de Bioética al tema de la salud mental. En pocos días tuvimos que cerrar la lista de inscritos porque el salón de actos del Hospital de la Malvarrosa donde se celebró no puede acoger más de cien personas.

A coste cero organizamos una jornada para analizar los conflictos éticos que plantea la salud mental. Nunca pensamos en un acto político para que los representantes de la administración pudieran hacerse la foto, lo montamos para que los profesionales de atención primaria, especializada o domiciliaria intercambiaran experiencias y actualizaran cuestiones tan importantes como la evaluación de la competencia, el respeto a los derechos del paciente, la coordinación entre especialidades, el incremento de la judicialización de casos, el complejo papel de la familia o algo tan dramático como la estigmatización del enfermo.

En el recuerdo no sólo estaba presente la aportación del Padre Jofré y su protagonismo en la historia de la atención a personas con transtornos mentales, también estaba presente la imagen del gigantesco centro de Bétera como metáfora de una atención medicalizada que ponía todas las expectativas de curación mental en centros de internamiento. Poco duró este modelo porque se basaba en una psiquiatría paternalista que entró en crisis con la llegada del movimiento socio-sanitario de la anti-psiquiatría. Se producía así un cambio de enfoque donde la responsabilidad del psiquiatra y el centro de internamiento son sustituidas por equipos donde aparecen figuras nuevas como psicólogos, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y, sobre todo, profesionales de la enfermería o los cuidados con nuevos perfiles de especialización.

La jornada tuvo tres momentos: en el primero se precisaron los aspectos legales y deontológicos, en el segundo analizamos la formas de entender el paternalismo en esta atención especializada. En el tercero se abordó la estigmaticación de unos pacientes con enfermedades mentales frecuentes como la hiperactividad o los déficit de atención, pacientes con problemas de integración social porque la medicalización y el tratamiento psico-farmacológico está asociado con su diferenciación social.

A pesar de que el paternalismo no goza de buena prensa, los profesionales de la jornada mostraron la necesidad de pensar de nuevo (y de forma no autoritaria) el principio de beneficencia. Un enfermo mental no es un simple expediente, usuario, cliente o paciente, sino un ciudadano dispuesto a hacer valer sus derechos, como nos recuerda el principio de autonomía. Ambos principios modulados por los de justicia y no maleficencia, para que los profesionales se guíen por la máxima bioética más importante: “Ante todo, no dañar”. Podéis ver el artículo completo en Las Provincias, 30 de noviembre de 2014.