sábado, 17 de diciembre de 2016

Hambre de silencio en la cultura digital

"El pasado miércoles 14 de diciembre recibí de madrugada un whatsapp de mi amigo Jordi Giró en el que me enviaba una entrevista a Pablo D’ Ors que publicaba ese mismo día La Vanguardia. Unos días antes tuvimos oportunidad de compartir reflexiones y comentarios sobre la obra de este sacerdote madrileño. A pesar de que yo conocía la espiritualidad de Charles de Foucauld porque Jordi me lo había presentado muchas veces, precisamente él no conocía a este sacerdote, escritor y fundador de la asociación Amigos del desierto.

Cuando le hablé a Jordi de Pablo D’ Ors, le sugerí que comenzara leyendo la Biografía del Silencio como texto fundamental para entender la impresionante red de meditadores creyentes y no creyentes que había conseguido movilizar. También le insistí que la obra de Pablo no se limita a la espiritualidad porque mucho antes de sus reflexiones sobre el silencio había conseguido construir una teoría de la novela partiendo de Kundera y Kafka en un interesante libro que llevaba por título Contra la Juventud. En todo caso, el envío de la entrevista que me hizo mostraba que nuestras conversaciones se hacían eco de algo que habíamos comprobado en nuestros respectivos ambientes: el hambre de silencio.

Precisamente, en la sociedad de la información y la comunicación descubrimos que una de las variables culturales más básicas es el hambre de silencio. El éxito que están teniendo las iniciativas de grupos de invitan al silencio de la meditación es sorprendente. Parece ser que el hambre de silencio de uno de los rasgos centrales en la identidad del individuo hiperconectado, como si necesitáramos diaria, semanal o mensualmente un tiempo para olvidarnos del móvil, el ordenador y la dichosa conexión Wifi que nos persigue en cada una de nuestras actividades.

Pero el silencio que se consigue con la meditación a la que nos invitan Charles de Foucauld y Pablo D’ Ors no es un silencio mudo e insípido. Se trata de un silencio sonoro que mantiene una especial relación con la palabra, pero no entendida como instrumento o herramienta sintáctica sino como verbo interior y como pro-vocación, es decir, como camino para al descubrimiento y conocimiento de sí mismo. Y no se trata de un conocimiento estrictamente monológico porque no es el “conocimiento de mí” (del yo por el yo) sino el “conocimiento de sí”.

En la breve y lacónica entrevista de La Vanguardia Pablo D’Ors precisa la estrecha forma de entender el silencio y la palabra cuando afirma: “la palabra puede transformar la realidad, pero solo el silencio nos transforma a nosotros mismos”. También señala algunas características de la mediación para la que él nos entrena:

  1. La meditación no tiene por qué ser religiosa, pero es más fácil practicarla en tradiciones milenarias como la cristiana, la budista o la taoísta.
  2. La meditación no es para el crecimiento personal, no es para aprovechar el tiempo, sino para regalártelo a ti mismo o regalárselo a Dios si eres creyente.
  3. Solo se oye la palabra en la medida en que es concebida en el silencio.
  4. Para vivir la vida con intensidad no hay que saciarse con multitud de experiencias, no es un problema de cantidad sino de calidad.
  5. Meditar o es evadirse de la realidad sino sumergirse en ella y tener plena conciencia de lo que en ella hacemos.
  6. Meditar en sumergirse en la realidad y darse un baño de ser. Un baño que también es alivio.
  7. Meditar facilita estar con plenitud en la realidad. Los momentos de plenitud que conseguimos con la meditación y el silencio no se consiguen con talento y esfuerzo, requieren entrega, como llega el verdadero amor.
  8. El conocimiento de sí se produce de dos formas. La forma analítica requiere la palabra. La forma sintética requiere el silencio. Son las dos caras de la misma moneda: “pero sólo la palabra fraguada en el silencio hace diana en el ser”.
Quizá sea bueno que aprovecháramos estos días navideños de balance y celebración para que también fueran días de mediación. Aunque no podamos acercarnos al desierto, sí conviene que lo tengamos presente porque remite, evoca e invoca el protagonismo del mundo interior. Una interioridad apasionada y apalabrada que, por ser silenciosa y fecunda, puede llegar a convertirse estos días en llama de amor viva y el mejor contrapunto frente a la esterilidad."http://entreparentesis.org/hambre-silencio-la-cultura-digital/


domingo, 11 de diciembre de 2016

Reformas del hogar

"Cada aniversario de la Constitución se nos presenta la oportunidad de evaluar su vigencia. A diferencia del año pasado en el que los análisis estaban condicionados por las elecciones, en este 38 Aniversario ha surgido la metáfora de la construcción para valorar la posibilidad de iniciar obras en la casa. Como cualquier familia que se plantea una reforma, nuestros políticos han empezado a plantear la posibilidad de cambios y parece que no tienen muy claro si llamarán a un servicio de reformas integrales o simplemente a los pintores de la esquina que también garantizan pequeñas reparaciones.   


La metáfora de las obras es tan potente que ante la posibilidad de iniciar un período constituyente, algunos políticos como Alfredo Pérez Rubalcaba consideran que la expectativa de estrenar una casa tiene mayor capacidad movilizadora que cualquier reforma de un edificio agrietado. Quienes consideran que un proyecto constituyente supondrá un re-encantamiento de la política parece que no han contado con los propietarios y proyectan sus pesadillas al conjunto de la ciudadanía. Hoy los ciudadanos no son partidarios de la demolición ni sueñan con una casita a estrenar. Según las últimas encuestas del CIS, casi el 40% prefiere mantener el edificio antiguo.

Frente a las propuestas de demolición que ha introducido Unidos-Podemos, hay quienes piensan que la casa solo necesita un retoque. En lugar de mantener las paredes con gotelé, los zócalos con azulejos y los terrazos del 1978, consideran necesario poner tarima, cambiar puertas y llenar paredes de color. Los blancos y grises deben ser sustituidos por gamas cromáticas que realcen las diferencias. Con la llegada de la deriva sentimental de la vida política, lo importante no son los valores sino las emociones, por eso un manita de pintura es suficiente para devolvernos la felicidad, los buenos sentimientos y la empatía. Esta política del buen rollito y la manita de pintura puede comprobarse en los recientes discursos de Alberto Núñez Feijoo quien considera que las leyes no pueden ser un obstáculo para la empatía y afirma: “la estabilidad política puede ser emocionante”.

Cuando pedimos presupuesto a los albañiles del Consejo de Estado, ya nos dijeron que debíamos cambiar alguna tubería porque el plomo de las cañerías autonómicas estaba enmohecido por las fugas y las goteras estaban pasando a los vecinos. Aconsejaron retoques en el orden sucesorio, la integración en la UE, las autonomías y la reforma del Senado. Parece una reforma fácil pero ni la pareja ni los hijos tienen claros sus deseos. El primaveral consenso para el disenso ha dejado paso a un invernal disenso sin concordia amenazado por el síndrome del “ya-que-estamos”, se empieza cambiando un grifo, una tubería o una puerta, y “ya-que-estamos” nos vamos de casa porque tiramos puertas, cocina y baños." Podéis ver el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/201612/11/reformas-hogar-20161211001845-v.html

lunes, 5 de diciembre de 2016

Pacto educativo

"Mientras el gobierno autonómico tiene revueltas las aguas educativas, el gobierno nacional quieren tranquilizar las aulas con diálogo parlamentario. Aún no sabemos cómo terminará esta historia del pacto educativo para el que se habían conjurado las fuerzas parlamentarias más representativas porque el grupo de Unidos-Podemos se ha descolgado de la subcomisión creada esta semana. El pacto que ellos quieren no es un pacto “parlamentario” sino un pacto “social”, es decir, que el futuro consenso educativo dependa de lo que ellos entienden por “sociedad”.


Esta consideración parece lógica dentro de un partido que se atribuye la definición monopolística de lo que es la gente, el pueblo y la moralidad, como si el ciudadano normal y corriente necesitara líderes paternalistas o benefactores que velen por ellos. Esta auto-representación monopolística de la ciudadanía es propia de regímenes autoritarios y, sobre todo, regímenes despóticos que dicen hacer “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Al mantenerse fuera de la subcomisión parlamentaria encargada de revisar, modificar o cambiar la LOMCE, el grupo de Unidos-Podemos está mostrando que en educación y cultura no están dispuestos a ningún tipo de acuerdo, transacción, concesión o negociación. En educación y cultura no aceptan la pluralidad de mentalidades, cosmovisiones y tradiciones. Lo que lleva, necesariamente, a entender la política social, educativa y cultural como una política paternalista y antipluralista, haciendo administrativamente todo lo posible para imponer un determinado modelo, homogeneizar los imaginarios y restringir la pluralidad.

Junto a este grupo que se ha desmarcado del pacto, ERC, PNV y la antigua CiU han preferido abstenerse con el tramposo argumento de que no quieren ningún pacto “nacional”. En realidad, todos sabemos que para ellos las palabras sólo tienen el significado que ellos mismos les quieren dar y que, por lo tanto, no quieren ningún pacto “nacional” en Madrid y sí lo reivindican para sus respectivas “nacionalidades” o “comunidades autónomas”.

Aunque no podemos esperar mucho de la subcomisión parlamentaria, el diputado Manuel Cruz, que se estrena en las listas de los socialistas catalanes y también en las comisiones, ha realizado una afirmación interesante: “debemos recuperar el sentido constitucional del derecho a la educación”. A pesar de que en sus declaraciones introdujo la letanía habitual de la izquierda cuando nombran becas, reválidas y segregación, esta alusión debe destacarse cuando se acerca el 6 de diciembre para celebrar el Día de la Constitución. Como señalaron los firmantes del pacto, ha llegado el momento de pensar en las futuras generaciones y no en la próxima legislatura. En todo caso, con esto de los pactos siempre es bueno escribir cartas a los Reyes Magos y tener a mano algún cuento de Navidad." Podéis ver al artículo completo en 

domingo, 27 de noviembre de 2016

Morir de pena

"José María Corbí, cuñado de Rita Barberá, en unas declaraciones a la cadena COPE el pasado jueves afirmó que Rita ha muerto de pena. Para él, a Rita le costaba asimilar todo lo que durante las últimas semanas estaba pasando en su entorno. Cuando uno no entiende lo que le pasa a su alrededor y no consigue asimilarlo, el corazón se resiente. Esta clave del corazón es la más importante para explicar esta acontecimiento histórico que marcará un antes y un después en la política de todos los valencianos de bien.


La parada cardiorespiratoria que aparecerá descrita en su certificado médico será tan sólo la descripción biológica del calvario biográfico que ha sufrido en los últimos tiempos. Además de ser un órgano biológico, el corazón es un órgano biográfico que registra todo lo que le sucede a nuestro estado de ánimo. Como la salud sólo puede explicarse desde nuestra doble condición de animales biológicos y biográficos, cada vez es más habitual que los letrados tengan que hacer funciones de psicólogos, terapeutas, consejeros emocionales y hasta de amigos. Los liderazgos fuertes tienen su base en un corazón grande y en un corazón fuerte, pero este órgano vital no es inmune a la  sensibilidad, la traición, la soledad, la incomprensión o el desamparo.

Durante estos días de luto que ha vivido la ciudad, los vecinos no han utilizado el pretérito perfecto sino el gerundio. Rita no “ha muerto”, sino que “ha ido muriendo”. La persecución, el ataque sin sentido y la tensión a la que se ha visto sometida ha minado progresivamente su salud. Y es algo que nos debería alarmar a todos porque en alguna medida no sólo deberíamos preocuparnos por lo que hemos hecho con Rita sino por la deshumanización de vida política a la que contribuimos diariamente con nuestro granito de arena. Además de escarnios públicos, linchamientos morales en toda regla y penas de telediario que tiran por tierra la presunción de inocencia, nuestra vida política necesita mayores niveles de humanidad, sensibilidad y, sobre todo, autenticidad, compasión y piedad.

Sin entrar a valorar la responsabilidad que los medios de comunicación y la administración de justicia tienen en este proceso de encanallamiento, ha llegado el momento de que los partidos y sus responsables directos evalúen los niveles de humanización en sus despiadadas prácticas cotidianas. Durante los 24 años de Rita como alcaldesa, cientos de profesionales que han dedicado parte de su vida a la política han sido ninguneados, olvidados, marginados y despreciados por los grupos políticos que representaban a los ciudadanos que sirvieron. No sólo faltan ciertas dosis de memoria y ejemplaridad sino algunos gramos de piedad o humanidad. Y también mucha generosidad de aquella con la que Rita se entregó, de una manera cordialmente desbordante, a todas las gentes de bien de España en Valencia." Podéis ver el artículo completo en http://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/201611/27/morir-pena-20161127000825-v.html 

domingo, 20 de noviembre de 2016

Los extremos se tocan

"Los comentarios a la victoria de Trump están generando páginas sorprendentes en la prensa escrita. A las pocas horas de conocerse el resultado, Pablo Iglesias publicó un artículo que atribuía esta victoria al “momento populista” del candidato republicano. Les faltó tiempo a Rosa Díez y Fernando Savater para señalar que no hay un populismo bueno representado por Iglesias y otro malo representado por Trump. En la misma línea se pronunció Esperanza Aguirre en una interesante y sosegada conferencia que impartió el pasado viernes en las aulas de la UIMP, cuando describió las relaciones entre populismo y totalitarismo.

En su intervención, Aguirre explicó que estamos ante una nueva cepa de un virus con capacidad para mutar en determinados momentos de la historia. El optimismo político que había generado la caída del muro de Berlín, la ligera proclamación del final de la historia por parte de Fukuyama y los cantos de sirena sobre la muerte de las ideologías, han sido sustituidos por el vértigo pesimista y preocupante cuando comprobamos que el cáncer del populismo sigue vivo.

A nuestro juicio, aunque haya rasgos diferentes en los discursos de Trump e Iglesias, los dos parecen inspirarse en lo que René Girard llamaría “políticas de Caín”. Los dos se han basado en una ingeniería argumental que desata hostilidades, con un lenguaje maniqueo de eficacia mediática, con veredictos simplificadores sobre sus contrincantes. El adversario ha sido sustituido por el enemigo y se hace todo lo posible para despojarle de su legitimidad democrática. En lugar de construir juntos un país desde el respeto a las diferencias, el populismo introduce cizaña en la vida pública, energía negativa y destructiva; además, promueve la algarada institucional e impone prácticas intimidatorias.

En este contexto, los responsables del Pacto del Botánico tienen un serio problema con este populismo porque lo han alimentado entre sus huestes. Si analizamos los discursos de las campañas electorales que les llevaron al poder, comprobamos la utilización del maniqueísmo, la intimidación, la simplificación y la utilización de las políticas del odio. Junto a la legitimación de payasadas, camisetadas y gestos frikis, estos grupos no han utilizado los datos sobre la desigualdad o la pobreza para trabajar por la justicia sino para activar la envidia. Hemos comprobado que este populismo municipal y autonómico, más cercano y próximo, no promueve razones, argumentos y valores sino caínismo emocional. Llevan los problemas al campo de las emociones y terminan simplificando los asuntos complejos. El populismo de la derecha extrema coincide con el de la izquierda extrema en unas política de comunicación directa, como si las prácticas demagógicas tuvieran que sustituir al debate de las ideas. Al prescindir de argumentos podemos afirmar que también, en estos temas, los extremos se tocan."
Podéis ver el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/201611/20/extremosse-tocan-20161119233424-v.html