De la misma forma que la aparición de Podemos
condicionó el discurso socialdemócrata, ahora la aparición de Vox condicionará
el discurso de los populares. Ahora bien, de la misma forma que los
socialdemócratas europeos han tenido que poner a prueba su confianza en los
mimbres rawlsianos de la democracia liberal, ahora los populares tendrán que
poner a prueba su confianza en el humanismo cristiano que templó la avaricia de
una mecánica economía de mercado. El debate está servido y no ha hecho más que
comenzar porque el patriotismo liberal está dispuesto a recoger a
socialdemócratas y democristianos desencantados. Unos y otros tendrán que hacer
frente a un debilitamiento del constitucionalismo liberal que obligará a
reconstruir el inestable equilibrio que siempre hubo entre patriotismo y
cosmopolitismo.
Además de esta Europa de las libertades
políticas tendremos que plantearnos el desafío de la Europa de los
consumidores. Aunque esta no sea, exactamente hablando, la Europa del Euro, si
es la Europa más popularizada y vulgar que conocemos porque avala nuestros
presupuestos, controla nuestras inversiones, tutela nuestros ahorros y, lo que
es más grave, hipoteca nuestra soberanía nacional. Es una Europa financiera y
monetariamente identificada con interventores vigilantes, expertos en tablas de
Excell y amnésicos funcionarios que confunden el modelo de “economía social de
mercado” con la simple “Europa del bienestar”.
Junto de la Europa de las libertades y los
consumidores, hay una Europa de los valores comunes que está siendo cuestionada
por los nuevos populismos. Los líderes europeos tendrán que preparar mecanismos de
intervención, prevención y alerta rápida para aislar a miembros de la Unión que
atenten contra estos valores comunes. Así sucedió cuando se modificó el
artículo de 7 del Tratado de Amsterdan con el Tratado de Niza donde se
reformularon las competencias de control de la Comisión ante las derivas
autoritarias de algunos países de la Unión. Y no será nada fácil si nos
anclamos en el individualismo liberal o el nacionalismo tribal cuando
proyectamos la nueva Europa digital." Podéis ver el artículo completo en:











